Somos la Iglesia Catolica

IGLESIA CATOLICA

BIENVENIDOS!!!

Significado:

IGLESIA=Del griego εκκλεσια ekklesia (ecclesia), los autores del N. Testamento designan a la sociedad fundada por Jesucristo

CATOLICA= El término «católico» proviene del griego καθολικός (katholikós), que significa universal.

¿Cómo Sabemos que la Iglesia Católica es la Iglesia que Jesucristo Fundó?

Sabemos por la Promesa de Perpetuidad hecha por la Verdad Misma (Juan 14:6), Jesucristo.
Sabemos que Él fundó solamente Una Iglesia, como lo dijo en Mateo 16:18.
Sabemos que Él prometió que Su Iglesia sería fundada desde dentro y desde fuera. "Y las puertas del infierno NO prevalecerán contra ella." Mateo 16:18
Sabemos porque Él prometió estar con Su Iglesia hasta el fin del mundo, en Mateo 28:20
Sabemos porque Él prometió que no nos dejaría huérfanos, en Juan 14:18.
Sabemos porque Él prometió que el Espíritu de Verdad habitaría en ella por siempre, en Juan 14:16.
Sabemos porque San Pablo prometió que la Iglesia estaría con nosotros por siempre. Efesios 3:21.

Invitación al Camino, la Verdad y la Vida:
La Iglesia de Cristo(Mt16,18) defiende la Vida, la Familia, los Valores y su Doctrina. Se exponen Testimonios, temas de Bioetica, Provida, Conversiones y Apologetica.

"Sean Santos, como Yo el Señor, su Dios, es Santo" Lc 19,2

Mas razones en http://home.inreach.com/bstanley/show.htm
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lunes, 24 de noviembre de 2008

25 Nov Santa Catalina de Alejandría, Jesucristo Rey del Universo,

Santa Catalina de Alejandría

En el Sinaí el recuerdo de santa Catalina casi ha eclipsado el de Moisés, y el antiquísimo monasterio ortodoxo de esta región que lleva el nombre de la santa, cuyas reliquias se veneran allí. Nada de ello es obstáculo para que Catalina no haya existido jamás, o al menos eso dicen los sabios hagiógrafos, que atribuyen su historia a un tardío relato de fines edificantes. Es posible, no hay pruebas históricas de que existiera nuestra Catalina, pero es una de las santas que más hondo ha calado en la sensibilidad religiosa de Oriente y de Occidente. En su vida, popularizada por ingenuos pormenores como el de la rueda en que sufrió tormento, y cuyas cuchillas acabaron hiriendo a los verdugos - la rueda Catalina que ha pasado al lenguaje moderno - hay el testimonio valiente de la verdad que culmina en el martirio, cuando el mártir se hace etimológicamente testigo. Pero tal vez lo más atrayente del personaje, según lo describe su pasión, no es tanto la muerte a manos de infames sicarios, sino su ansiosa búsqueda de la verdad en el ambiente blando y cosmopolita, corrompido y ecléctico de la Alejandría de su época. Catalina, cuya verdad histórica se pone en duda, fue en su leyenda una apasionada e incansable buscadora de verdades. Insatisfecha con las ideas comúnmente admitidas, fluctuantes, acomodaticias, un poco de Platón, unas gotas de panteísmo, algo de misticismo barato, los Evangelios adaptados, residuos de la enseñanza pagana, todo bien aderezado, estudia, investiga, y una vez bautizada confunde en un debate público a los teólogos a la moda y muere por lo que cree. Si Catalina no existió, hubiera debido existir entonces y ahora, sin conformarse con la mezcla impura que casi todos dan por buena, y pagar con su vida la proclamada Verdad.

Oremos
Tú, Señor, que nos alegras hoy con la fiesta anual de Santa Catalina de Alejandría, concédenos la ayuda de sus méritos, ya que has querido iluminarnos con el ejemplo de su virginidad y de su fortaleza. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Dios eterno y omnipotente, que conservaste invencible a Santa Catalina en la virginidad y en el martirio por tu pueblo, concédenos que, por su intercesión, fortalezcamos nuestra fe y constancia y hay que podamos trabajar incesantemente por la unidad de tu Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.


Cristo Rey del Universo
Fiesta de Cristo Rey

Es una de las fiestas más importantes del calendario litúrgico, porque celebramos que Cristo es el Rey del universo. Su Reino es el Reino de la verdad y la vida, de la santidad y la gracia, de la justicia, del amor y la paz. La fiesta de Cristo Rey fue instaurada por el Papa Pío XI el 11 de Marzo de 1925. El Papa quiso motivar a los católicos a reconocer en público que el mandatario de la Iglesia es Cristo Rey. Con la fiesta de Cristo Rey se concluye el año litúrgico. Esta fiesta tiene un sentido escatológico pues celebramos a Cristo como Rey de todo el universo. Sabemos que el Reino de Cristo ya ha comenzado, pues se hizo presente en la tierra a partir de su venida al mundo hace casi dos mil años, pero Cristo no reinará definitivamente sobre todos los hombres hasta que vuelva al mundo con toda su gloria al final de los tiempos, en la Parusía. En la fiesta de Cristo Rey celebramos que Cristo puede empezar a reinar en nuestros corazones en el momento en que nosotros se lo permitamos, y así el Reino de Dios puede hacerse presente en nuestra vida. De esta forma vamos instaurando desde ahora el Reino de Cristo en nosotros mismos y en nuestros hogares, empresas y ambiente. Jesús nos habla de las características de su Reino a través de varias parábolas en el capítulo 13 de Mateo: «es semejante a un grano de mostaza que uno toma y arroja en su huerto y crece y se convierte en un árbol, y las aves del cielo anidan en sus ramas»; «es semejante al fermento que una mujer toma y echa en tres medidas de harina hasta que fermenta toda»; «es semejante a un tesoro escondido en un campo, que quien lo encuentra lo oculta, y lleno de alegría, va, vende cuanto tiene y compra aquel campo»; «es semejante a un mercader que busca perlas preciosas, y hallando una de gran precio, va, vende todo cuanto tiene y la compra». La Iglesia tiene el encargo de predicar y extender el reinado de Jesucristo entre los hombres. Su predicación y extensión debe ser el centro de nuestro afán vida como miembros de la Iglesia. Se trata de lograr que Jesucristo reine en el corazón de los hombres, en el seno de los hogares, en las sociedades y en los pueblos. Con esto conseguiremos alcanzar un mundo nuevo en el que reine el amor, la paz y la justicia y la salvación eterna de todos los hombres. Para lograr que Jesús reine en nuestra vida, en primer lugar debemos conocer a Cristo. La lectura y reflexión del Evangelio, la oración personal y los sacramentos son medios para conocerlo y de los que se reciben gracias que van abriendo nuestros corazones a su amor. Se trata de conocer a Cristo de una manera experiencial y no sólo teológica. Acerquémonos a la Eucaristía, Dios mismo, para recibir de su abundancia. Oremos con profundidad escuchando a Cristo que nos habla. Al conocer a Cristo empezaremos a amarlo de manera espontánea, por que Él es toda bondad. Y cuando uno está enamorado se le nota. El tercer paso es imitar a Jesucristo. El amor nos llevará casi sin darnos cuenta a pensar como Cristo, querer como Cristo y a sentir como Cristo, viviendo una vida de verdadera caridad y autenticidad cristiana. Cuando imitamos a Cristo conociéndolo y amándolo, entonces podemos experimentar que el Reino de Cristo ha comenzado para nosotros. Dedicar nuestra vida a la extensión del Reino de Cristo en la tierra es lo mejor que podemos hacer, pues Cristo nos premiará con una alegría y una paz profundas e imperturbables en todas las circunstancias de la vida. A lo largo de la historia hay innumerables testimonios de cristianos que han dado la vida por Cristo como el Rey de sus vidas. La fiesta de Cristo Rey, al finalizar el año litúrgico es una oportunidad de imitar a estos mártires promulgando públicamente que Cristo es el Rey de nuestras vidas, el Rey de reyes, el Principio y el Fin de todo el Universo.

24 Nov San Andrés Dung-Loc, Pablo Le Bao -Think

San Andrés Dung-Lac

1820-1862 Cuando miramos el firmamento nocturno, vemos cúmulos estelares. Los santos vienen también en cúmulos. Uno de tales cúmulos de santos es el de los 117 mártires vietnamitas canonizados en 1988. Al menos tres oleadas de persecución tuvieron lugar en Vietnam entre 1820 y 1862, cuando un tratado con Francia dio libertad religiosa a los católicos. De los 117 mártires, 96 eran vietnamitas, 11 españoles y 10 franceses. Cincuenta y nueve eran católicos laicos y 58 clérigos. San Andrés Dung-Lac, cuyo nombre es citado el primero en el día de su fiesta, era un cura de parroquia. Una de las cosas más atractivas de los santos es que provienen de todos los continentes (excepto la Antártica) Más aún, provienen de todos los órdenes de la vida, desde los sirvientes hasta la realeza. Y provienen de toda nacionalidad. Todo tipo posible de personalidad está representado. Dicho en pocas palabras, los santos son una completa sección transversal de la humanidad. Pese a sus enormes diferencias, los santos tienen ciertas características comunes. La primera es su enorme amor por Dios. En primer lugar, y ante todo, están enamorados de la divinidad. En segundo lugar, los santos nos dicen constantemente que no tengamos miedo. Una y otra vez dicen que mientras Dios esté con nosotros, ¿quién podría estar contra nosotros?. Finalmente, los santos nos animan a convertirnos en los individuos únicos que fuimos creados a ser. Ninguno de ellos es igual que otro, y tampoco deberíamos nosotros ser ninguno, salvo nosotros mismos. ANNUAIRE DES 117 MARTYRS DU VIETNAM (N., Nom, Qualification, Martyr) selon la date du martyre 1 Andrea DUNG-LAC, Prêtre 21-12-1839 2 Domenico HENARES, Evêque O.P. 25-06-1838 3 Clemente Ignazio DELGADO CEBRIAN, Evêque O.P. 12-07-1838 4 Pietro Rosa Ursula BORIE, Evêque M.E.P. 24-11-1838 5 Giuseppe Maria DIAZ SANJURJO, Evêque O.P. 20-07-1857 6 Melchior GARCIA SAMPEDRO SUAREZ, Evêque O.P. 28-07-1858 7 Girolamo HERMOSILLA, Evêque O.P. O1-11-1861 8 Valentino BERRIO OCHOA, Evêque O.P. 01-11-1861 9 Stefano Teodoro CUENOT, Evêque M.E.P. 14-11-1861 10 Francesco GIL DE FEDERICH, Prêtre O.P. 22-O1-1745 11 Matteo ALONso LECINIANA, Prêtre O.P. 22-O1-1745 12 Giacinto CASTANEDA, Prêtre O.P. 07-11-1773 13 Vincenzo LE OUANG LIEM, Prêtre O.P. 07-11-1773 14 Emanuele NGUYEN VAN TRIEU, Prêtre 17-09-1798 15 Giovanni DAT, Prêtre 28-10-1798 16 Pietro LE TuY, Prêtre 11-10-1833 17 Francesco Isidoro GAGELIN, Prêtre M.E.P. 17-10-1833 18 Giuseppe MARCHAND, Prêtre M.E.P. 30-11-1835 19 Giovanni Carlo CORNAY, Prêtre M.E.P. 20-09-1837 20 Vincenzo Do YEN, Prêtre O.P. 30-06-1838 21 Pietro NGUYEN BA TUAN, Prêtre 15-07-1838 22 Giuseppe FERNANDEZ, Prêtre O.P. 24-07-1838 23 Bernardo VU VAN DUE, Prêtre 01-08-1838 24 Domenico NGUYEN VAN HANH (DIEU), Prêtre O.P. 01-08-1838 25 Giacomo Do MAI NAM, Prêtre 12-08-1838 26 Giuseppe DANG DINH (NIEN) VIEN, Prêtre 21-08-1838 27 Pietro NGUYEN VAN Tu, Prêtre O.P. 05-09-1838 28 Francesco JACCARD, Prêtre M.E.P. 21-09-1838 29 Vincenzo NGUYEN THE DIEM, Prêtre 24-11-1838 30 Pietro Vo BANG KHOA, Prêtre 24-11-1838 31 Domenico Tuoc, Prêtre O.P. 02-04-1839 32 Tommaso DINH VIET Du, Prêtre O.P. 26-11-1839 33 Domenico NGUYEN VAN (DOAN) XUYEN, Prêtre O.P. 26-11-1839 34 Pietro PHAM VAN TIZI, Prêtre 21-12-1839 35 Paolo PHAN KHAc KHOAN, Prêtre 28-04-1840 36 Giuseppe Do QUANG HIEN, Prêtre O.P. 09-05-1840 37 Luca Vu BA LOAN, Prêtre 05-06-1840 38 Domenico TRACH (DOAI), Prêtre O.P. 18-09-1840 39 Paolo NGUYEN NGAN, Prêtre 08-11-1840 40 Giuseppe NGUYEN DINH NGHI, Prêtre 08-11-1840 41 Martino TA Duc THINH, Prêtre 08-11-1840 42 Pietro KHANH, Prêtre 12-07-1842 43 Agostino SCHOEFFLER, Prêtre M.E.P. 01-05-1851 44 Giovanni Luigi BONNARD, Prêtre M.E.P. 01-05-1852 45 Filippo PHAN VAN MINH, Prêtre 03-07-1853 46 Lorenzo NGUYEN VAN HUONG, Prêtre 27-04-1856 47 Paolo LE BAo TINH, Prêtre 06-04-1857 48 Domenico MAU, Prêtre O.P. 05-11-1858 49 Paolo LE VAN Loc, Prêtre 13-02-1859 50 Domenico CAM, Prêtre T.O.P. 11-03-1859 51 Pietro DOAN LONG QUY, Prêtre 31-07-1859 52 Pietro Francesco NERON, Prêtre M.E.P. 03-11-1860 53 Tommaso KHUONG, Prêtre T.O.P. 30-01-1861 54 Giovanni Teofano VENARD, Prêtre M.E.P. 02-02-1861 55 Pietro NGUYEN VAN Luu, Prêtre 07-04-1861 56 Giuseppe TUAN, Prêtre O.P. 30-04-1861 57 Giovanni DOAN TRINH HOAN, Prêtre 26-05-1861 58 Pietro ALMATO RIBERA, Prêtre O.P. 01-11-1861 59 Paolo TONG VIET BUONG, Laïc 23-10-1833 60 Andrea TRAN VAN THONG, Laïc 28-11-1835 61 Francesco Saverio CAN, Catéchiste 20-11-1837 62 Francesco Do VAN (HIEN) CHIEU, Catéchiste 25-06-1838 63 Giuseppe NGUYEN DINH UPEN, Catéchiste T.O.P. 03-07-1838 64 Pietro NGUYEN DicH, Laïc 12-08-1838 65 Michele NGUYEN HUY MY, Laïc 12-08-1838 66 Giuseppe HOANG LUONG CANH, Laïc T.O.P. 05-09-1838 67 Tommaso TRAN VAN THIEN, Séminariste 21-09-1838 68 Pietro TRUONG VAN DUONG, Catéchiste 18-12-1838 69 Paolo NGUYEN VAN MY, Catéchiste 18-12-1838 70 Pietro VU VAN TRUAT, Catéchiste 18-12-1838 71 Agostino PHAN VIET Huy, Laïc 13-06-1839 72 Nicola Bui Duc THE, Laïc 13-06-1839 73 Domenico (Nicola) DINH DAT, Laïc 18-07-1839 74 Tommaso NGUYEN VAN DE, Laïc T.O.P. 19-12-1839 75 Francesco Saverio HA THONG MAU, Catéchiste T.O.P. 19-12-1839 76 Agostino NGUYEN VAN MOI, Laïc T.O.P. 19-12-1839 77 Domenico Bui VAN UY, Catéchiste T.O.P. 19-12-1839 78 Stefano NGUYEN VAN VINTI, Laïc T.O.P. 19-12-1839 79 Pietro NGUYEN VAN HIEU, Catéchiste 28-04-1840 80 Giovanni Battista DINH VAN THANH, Catéchiste 28-04-1840 81 Antonio NGUYEN HUU (NAM) QUYNH, Laïc 10-07-1840 82 Pietro NGUYEN KHAC Tu, Catéchiste 10-07-1840 83 Tommaso TOAN, Catéchiste T.O.P. 21-07-1840 84 Giovanni Battista CON, Laïc 08-11-1840 85 Martino THO, Laïc 08-11-1840 86 Simone PHAN DAc HOA, Laïc 12-12-1840 87 Agnese LE THi THANH (DE), Laïc 12-07-1841 88 Matteo LE VAN GAM, Laïc 11-05-1847 89 Giuseppe NGUYEN VAN Luu, Catéchiste 02-05-1854 90 Andrea NGUYEN Kim THONG (NAM THUONG), Catéchiste 15-07-1855 91 Michele Ho DINH HY, Laïc 22-05-1857 92 Pietro DOAN VAN VAN, Catéchiste 25-05-1857 93 Francesco PHAN VAN TRUNG, Laïc 06-10-1858 94 Domenico PHAM THONG (AN) KHAM, Laïc T.O.P. 13-01-1859 95 Luca PHAM THONG (CAI) THIN, Laïc 13-01-1859 96 Giuseppe PHAM THONG (CAI) TA, Laïc 13-01-1859 97 Paolo HANH, Laïc 28-05-1859 98 Emanuele LE VAN PHUNG, Laïc 31-07-1859 99 Giuseppe LE DANG THI, Laïc 24-10-1860 100 Matteo NGUYEN VAN (NGUYEN) PHUONG, Laïc 26-05-1867 101 Giuseppe NGUYEN DUY KHANG, Catéchiste T.O.P. 06-11-1861 102 Giuseppe TUAN, Laïc 07-01-1862 103 Giuseppe TUC, Laïc 01-06-1862 104 Domenico NINH, Laïc 02-06-1862 105 Domenico TORI, Laïc 05-06-1862 106 Lorenzo NGON, Laïc 22-05-1862 107 Paolo (DONG) DUONG, Laïc 03-06-1862 108 Domenico HUYEN, Laïc 05-06-1862 109 Pietro DUNG, Laïc 06-06-1862 110 Vincenzo DUONG, Laïc 06-06-1862 111 Pietro THUAN, Laïc 06-06-1862 112 Domenico MAO, Laïc 16-06-1862 113 Domenico NGUYEN, Laïc 16-06-1862 114 Domenico NHI, Laïc 16-06-1862 115 Andrea TUONG, Laïc 16-06-1862 116 Vincenzo TUONG, Laïc 16-06-1862 117 Pietro DA, Laïc 17-06-1862 O.P. : Ordine dei Predicatori - Ordre des Frères Prêcheurs (Dominicains) T.O.P.: Terziario dell'Ordine dei Predicatori - Tiers Ordre Dominicain M.E.P.: Società delle Missioni Estere di Parigi - Société des Missions Etrangères de Paris Site officiel du Vatican

Oremos
Señor y Dios nuestro, que nos da constancia en la fe y fortaleza en la debilidad, concédenos, por el ejemplo y los méritos de los Santos Andrés y compañeros, participar en la muerte y resurrección de tu Hijo para que también gocemos contigo, en compañía de tus mártires, de la plena alegría de tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Pablo Le Bao – Think

De la carta de San Pablo Le-Bao Think enviada en 1843 a los alumnos del Seminario Ke-Vindel. Yo, Pablo, encadenado por el nombre de Cristo, quiero narrarles las tribulaciones en las que me veo sumergido cada día, de tal modo, que ustedes, por amor a Dios, le ofrezcan conmigo ardientes alabanzas, porque es eterna su misericordia. Esta cárcel es realmente la imagen del infierno eterno; a toda clase de crueles suplicios, como son las esposas, las calumnias, las palabras obscenas, las disputas, los actos perversos, los juramentos injustos, las maldiciones y por último las angustias y la tristeza. Pero Dios que en otro tiempo libró a los tres jóvenes del horno encendido, siempre me está presente, y me ha librado de estas tribulaciones y las ha convertido en dulzura, porque es eterna su misericordia. En medios de estos tormentos, que suelen quebrantar a los demás, por la gracia de Dios, yo estoy colmado de gozo y alegría, porque no estoy solo sino con Cristo. Es nuestro Maestro el que soporta todo el peso de la cruz, y a mí solamente me deja la mínima y última parte. Él no es solo espectador de mi combate, sino que lucha y vence y consuma mi certamen. Por eso tiene sobre su cabeza la corona de la victoria, de cuya gloria también participa sus miembros. ¿ Cómo podría yo soportar este espectáculo al ver todos los días a los emperadores, a sus mandarines y a todos sus satélites blasfemar su santo nombre, Señor que te sientas sobre Querubines y Serafines? Mira, ¡ tu cruz es conculcada por los pies de paganos! ¿ Dónde está tu gloria? Al ver todas estas cosas, prefiero, encendido en tu amor, una vez cortados mis miembros, morir dando testimonio de tu amor. Muéstrame Señor, tu poder, sálvame y sostenme, para que la fuerza se manifieste en mi debilidad y sea glorificado ante los pueblos, no sea que, si llegara a vacilar en el camino, tus enemigos puedan levantar altivamente la cabeza. Hermanos queridísimos, al oír estas cosas, con alegría den gracias inmortales a Dios, de quién procede todo bien, bendigan conmigo al Señor, porque es eterna su misericordia. Mi alma canta la grandeza del Señor y mi espíritu exulta en mi Dios, porque miró la humildad de su servidor y por ello me llamarán feliz las generaciones futuras: porque es eterna su misericordia. Alaben al Señor todas las naciones, glorifíquenlo, todos los pueblos, porque Dios eligió lo débil del mundo, para confundir lo fuerte, y Dios eligió lo vil, y despreciable del mundo para confundir lo noble. A través de mi boca y de mi inteligencia confunde a los filósofos que son discípulos de la sabiduría de éste mundo, porque es eterna su misericordia. Les escribo todo esto, para que se unan la fe de ustedes y la mía. En medio de ésta tempestad, arrojo el ancla hasta el trono de Dios; la esperanza viva que está en mi corazón. Más ustedes, hermanos queridísimos, corran de manera de alcanzar la corona, revistan la coraza de la fe y tomen la armadura de Cristo a diestra y siniestra, como enseñan San Pablo, mi patrono. Mejor es para ustedes entrar en la Vida con un solo ojo o lisiado, que ser arrojado fuera con todos los miembros. Ayúdeme con sus oraciones, para que pueda luchar en buena ley, y de verdad pelear el buen combate y luchar hasta el fin. Para concluir felizmente mi carrera; aunque en ésta vida ya no nos volveremos a ver, en la futura ésta será nuestra felicidad, cuándo de pié ante el trono del Cordero inmaculado, unánimes cantemos sus alabanzas exultando en el gozo de la victoria para siempre. Amén ( A.Launay, Le clergé tonkinois et ses prétres martyrs, MEP, París, pp. 80-83) De la carta de San Pablo Le-Bao-Think enviada en 1843 a los alumnos del Seminario Ke-Vinhdel.

23 Nov San Clemente I, San Columbano, Fiesta de Cristo Rey

San Clemente I

«Clemente vio a los Apóstoles en persona, tuvo relación con ellos, oyó con sus propios oídos su predicación y conservaba aún ante su vista su tradición». Con estos términos presenta San Ireneo, un siglo más tarde, a aquel que, tras los desdibujados episcopados de Lino y Cleto, aparece como la figura prominente de primer sucesor de Pedro. Es cierto que su intimidad con los Apóstoles contribuyó no poco a imponer la elección de Clemente a la comunidad romana, aun cuando resulte imposible el reconocer a ciencia cierta su nombre entre aquellos de los que asegura San Pablo que se hallan inscritos en el «Libro de la Vida» En la carta que, hacia el año 95, dirigió en nombre de «la Iglesia de Dios que reside en Roma a la Iglesia de Dios que reside en Corinto» - a fin de exhortar a los cristianos de Corinto a la unidad y al amor - Clemente evoca con emoción la memoria de Pedro y Pablo. El espíritu que se deja entrever detrás de esta carta es el de un hombre que se nutría de la Escritura, el de un ciudadano que se mueve muy a sus anchas dentro del mundo grecolatino - cuya cultura había recibido - y el de un cristiano a quien había enseñado a orar el propio San Pablo ¿Fue llamado a dar su sangre por Cristo? Eso al menos es lo que atestigua la tradición a partir de fines del siglo IV. «Cristo dice Clemente, pertenece a las almas sencillas y no a aquellos que se engríen por encima del rebaño»

Oremos Dios todopoderoso y eterno, cuya gloria resplandece en la fortaleza de tus santos, concédenos celebrar con alegría la festividad del Papa San Clemente, ministro de la Iglesia y mártir de tu Hijo, el cual, con su martirio, dio testimonio de lo que en el culto celebraba y, con su ejemplo, confirmó lo que sus labios exponían. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.


San Columbano

El celta es viajero por naturaleza: como marino o como misionero. Esto es algo que no se debe olvidar cuando se intenta seguir la «peregrinación por Dios» de San Columbano, el más grande de los monjes irlandeses. Nacido hacia el 525 ó 530 y formado en Bangor por el riguroso San Gomball, cruzó el Canal de la Mancha con un grupo de monjes en torno al año 590. Su objetivo era la evangelización de las regiones vecinas al Mosa y al Rin. Después de haber recorrido durante catorce años el noroeste de la Galia, se afincó en Luxeuil de Borgoña. Si se ha de hacer caso a la Regla que redactó, y aún más a su célebre Penitencial: «treinta golpes de disciplina a quien se olvide de responder amén en el coro», la vida de los seguidores de San Columbano era sumamente austera. Mas esto no apagaba en lo más mínimo la afluencia de discípulos, puesto que pronto contó Luxeuil con más de trescientos monjes. Columbano entró entonces en conflicto con los obispos y príncipes borgoñeses (610). Quiso regresar a Irlanda, pero su navío naufragó a la salida de Nantes, y comprendió que el Señor le quería en el continente. Decidió entonces dirigirse a Roma, aun cuando no llegaría más allá de la Liguria. Dejando en Suiza a su discípulo San Galo, el anciano abad se retiró a Bobbio, en donde fundó un nuevo monasterio. Murió en él el año 615.

Oremos Dios nuestro, que uniste admirablemente en San Columbano el ministerio de la evangelización y la observancia de la vida monástica, concédenos que, por su intercesión y ejemplo, tendamos hacia ti por encima de todas las cosas y trabajemos con empeño por la propagación de tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Fiesta Cristo Rey


Cristo es el Rey del universo y de cada uno de nosotros.Es una de las fiestas más importantes del calendario litúrgico, porque celebramos que Cristo es el Rey del universo. Su Reino es el Reino de la verdad y la vida, de la santidad y la gracia, de la justicia, del amor y la paz. Un poco de historiaLa fiesta de Cristo Rey fue instaurada por el Papa Pío XI el 11 de Marzo de 1925. El Papa quiso motivar a los católicos a reconocer en público que el mandatario de la Iglesia es Cristo Rey.Posteriormente se movió la fecha de la celebración dándole un nuevo sentido. Al cerrar el año litúrgico con esta fiesta se quiso resaltar la importancia de Cristo como centro de toda la historia universal. Es el alfa y el omega, el principio y el fin. Cristo reina en las personas con su mensaje de amor, justicia y servicio. El Reino de Cristo es eterno y universal, es decir, para siempre y para todos los hombres. Con la fiesta de Cristo Rey se concluye el año litúrgico. Esta fiesta tiene un sentido escatólogico pues celebramos a Cristo como Rey de todo el universo. Sabemos que el Reino de Cristo ya ha comenzado, pues se hizo presente en la tierra a partir de su venida al mundo hace casi dos mil años, pero Cristo no reinará definitivamente sobre todos los hombres hasta que vuelva al mundo con toda su gloria al final de los tiempos, en la Parusía.Si quieres conocer lo que Jesús nos anticipó de ese gran día, puedes leer el Evangelio de Mateo 25,31-46.En la fiesta de Cristo Rey celebramos que Cristo puede empezar a reinar en nuestros corazones en el momento en que nosotros se lo permitamos, y así el Reino de Dios puede hacerse presente en nuestra vida. De esta forma vamos instaurando desde ahora el Reino de Cristo en nosotros mismos y en nuestros hogares, empresas y ambiente. Jesús nos habla de las características de su Reino a través de varias parábolas en el capítulo 13 de Mateo: “es semejante a un grano de mostaza que uno toma y arroja en su huerto y crece y se convierte en un árbol, y las aves del cielo anidan en sus ramas”; “es semejante al fermento que una mujer toma y echa en tres medidas de harina hasta que fermenta toda”; “es semejante a un tesoro escondido en un campo, que quien lo encuentra lo oculta, y lleno de alegría, va, vende cuanto tiene y compra aquel campo”; “es semejante a un mercader que busca perlas preciosas, y hallando una de gran precio, va, vende todo cuanto tiene y la compra”. En ellas, Jesús nos hace ver claramente que vale la pena buscarlo y encontrarlo, que vivir el Reino de Dios vale más que todos los tesoros de la tierra y que su crecimiento será discreto, sin que nadie sepa cómo ni cuándo, pero eficaz.La Iglesia tiene el encargo de predicar y extender el reinado de Jesucristo entre los hombres. Su predicación y extensión debe ser el centro de nuestro afán vida como miembros de la Iglesia. Se trata de lograr que Jesucristo reine en el corazón de los hombres, en el seno de los hogares, en las sociedades y en los pueblos. Con esto conseguiremos alcanzar un mundo nuevo en el que reine el amor, la paz y la justicia y la salvación eterna de todos los hombres.Para lograr que Jesús reine en nuestra vida, en primer lugar debemos conocer a Cristo. La lectura y reflexión del Evangelio, la oración personal y los sacramentos son medios para conocerlo y de los que se reciben gracias que van abriendo nuestros corazones a su amor. Se trata de conocer a Cristo de una manera experiencial y no sólo teológica. Acerquémonos a la Eucaristía, Dios mismo, para recibir de su abundancia. Oremos con profundidad escuchando a Cristo que nos habla. Al conocer a Cristo empezaremos a amarlo de manera espontánea, por que Él es toda bondad. Y cuando uno está enamorado se le nota.El tercer paso es imitar a Jesucristo. El amor nos llevará casi sin darnos cuenta a pensar como Cristo, querer como Cristo y a sentir como Cristo, viviendo una vida de verdadera caridad y autenticidad cristiana. Cuando imitamos a Cristo conociéndolo y amándolo, entonces podemos experimentar que el Reino de Cristo ha comenzado para nosotros. Por último, vendrá el compromiso apostólico que consiste en llevar nuestro amor a la acción de extender el Reino de Cristo a todas las almas mediante obras concretas de apostolado. No nos podremos detener. Nuestro amor comenzará a desbordarse.Dedicar nuestra vida a la extensión del Reino de Cristo en la tierra es lo mejor que podemos hacer, pues Cristo nos premiará con una alegría y una paz profundas e imperturbables en todas las circunstancias de la vida.A lo largo de la historia hay innumerables testimonios de cristianos que han dado la vida por Cristo como el Rey de sus vidas. Un ejemplo son los mártires de la guerra cristera en México en los años 20’s, quienes por defender su fe, fueron perseguidos y todos ellos murieron gritando “¡Viva Cristo Rey!”. La fiesta de Cristo Rey, al finalizar el año litúrgico es una oportunidad de imitar a estos mártires promulgando públicamente que Cristo es el Rey de nuestras vidas, el Rey de reyes, el Principio y el Fin de todo el Universo.

22 Nov Santa Cecilia

Santa Cecilia

Siendo así que los documentos del siglo IV dan testimonio del culto de Inés y de otros muchos mártires romanos, ignoran el nombre de Cecilia. Hay que esperar hasta finales del siglo V para ver cómo la «Pasión de los mártires Cecilia, Valeriano y Tiburcio» asocia el recuerdo de Cecilia a la basílica del Transtevere que lleva su nombre y al cementerio de Calixto, en el que fue depositado su cuerpo junto a la cripta de los papas. Se pueden mantener esas dos referencias topográficas: Cecilia era una cristiana de la familia de los Caecilii, propietaria del terreno de la vía Apia en el que Calixto había aderezado el cementerio de la Iglesia romana, en torno al año 210; puso su casa del Transtevere a disposición de la comunidad cristiana. No se puede asegurar nada más, ya que la narración del martirio de Cecilia no es sino la transposición romana de un episodio de la persecución de los vándalos en África (hacia el 488) Sea como fuere la manera en que Cecilia realizó su vocación bautismal, no resulta fácil quedar insensible ante la irradiación ejercida por dicho relato de su martirio. La Edad Media vio en esta joven esposa, que, la misma noche de su boda, confiaba a su esposo el compromiso que había contraído de permanecer virgen por Cristo, la figura de la mujer que asume la virginidad por amor del Señor como señal del mundo futuro. Y como, según dicha Pasión, Cecilia «cantaba en su corazón mientras resonaban los instrumentos musicales de sus nupcias», no han faltado cantores y músicos que se hayan puesto bajo su patrocinio (siglo XV).


Oremos

Acoge con bondad nuestras súplicas, Señor, y, por intercesión de Santa Cecilia, dígnate escucharnos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Santa Cecilia

Virgen y mártir, patrona de la música de la iglesia, murió en Roma. Esta santa, tan a menudo glorificada en las bellas artes y en la poesía, es una de las mártires más veneradas de la antigüedad cristiana. La referencia histórica más antigua de Santa Cecilia se encuentra el "Martyrologium Hieronymianum"; de éste evidenciamos que su fiesta era famosa en la Iglesia romana en el siglo cuarto. Su nombre aparece en fechas diferentes en el martirologio antedicho; se menciona el 11 de agosto, la fiesta del mártir Tiburcio, es evidentemente una edición equivocada y tardía, debido al hecho que este Tiburcio, que fue enterrado en la Via Labicana, fue identificado erróneamente con Tiburcio, el cuñado de Sta., Cecilia, mencionado en las Actas de su martirio. Había quizás también otra mártir romana bajo el nombre de Cecilia, enterrada en la Via Labicana. En la fecha del 16 de septiembre, Cecilia es mencionada exclusivamente, con la nota topográfica: «Appiâ viâ in eâdem urbe Româ natale et passio sanctæ Ceciliæ virginia» (el texto está corregido). Éste es evidentemente el día del entierro de la santa mártir en las catacumbas de Calixto. La fiesta de la santa que se menciona el 22 de noviembre, en cuyo día es todavía celebrada, fue preservada en el templo dedicada a ella del barrio del Trastévere en Roma,. Por consiguiente, su origen probablemente se remonta a esta iglesia. Las primeras guías medievales (Itineraria) de los sepulcros de los mártires romanos, señalan su tumba en la Via Appia, al lado de la cripta de los obispos romanos del siglo tercero (De Rossi, Sotterranea de Roma, I, 180-181). De Rossi localizó el sepulcro de Cecilia en las catacumbas de Calixto, en una cripta adjunta a la capilla de la cripta de las papas; un nicho vacío en una de las paredes que una vez contuvo, probablemente, el sarcófago con los restos de la santa. Entre los frescos posteriores que adornan la pared del sepulcro, aparece dos veces la figura de una mujer ricamente vestida, y el Papa Urbano, quién tuvo una relación estrecha con la santa, según las Actas de su martirio, aparece pintado una vez. El antiguo templo titular en Roma arriba mencionado, se construyó en el siglo cuarto y todavía se conserva en el Trastévere. Este templo estaba ciertamente dedicado en el siglo quinto a la santa enterrada en la Vía Appia; es mencionado en las firmas del Concilio romano de 499 como «titulus sanctæ Cæciliæ " (Mansi, Coll, Conc. VIII, 236). Como algunos otros antiguo templos cristianos de Roma, que son un regalo de los santos cuyos nombres llevan, puede deducirse que la Iglesia romana debe este templo a la generosidad de la santa mártir misma; en apoyo de este punto de vista es de notar que la propiedad bajo la cual está construida la parte más antigua de la verdadera catacumba de Calixto, probablemente perteneció, según las investigaciones de De Rossi, a la familia de Santa Cecilia (Gens Cæcilia) y pasó a ser, por donación, propiedad de la Iglesia romana. Aunque su nombre no es mencionado en las más antiguas (siglo cuarto) listas de festividades (Depositio martyrum), el hecho de que en el "Sacramentarium Leoniam", una colección de misas completada hacia el final del siglo quinto, se encuentren al menos cinco misas diferentes en honor de Santa Cecilia, testifica la gran veneración que en ese momento tenía a la santa la Iglesia romana ["Sacram. Leon.", ed. Muratori, in "Opera" (Arezzo, 1771), XIII, I, 737, sqq. ]. Hacia la mitad del siglo quinto aparecen las Actas originales del martirio de Santa Cecilia, que habían sido transmitidas en numerosos manuscritos; estas actas también se tradujeron al griego. Fueron utilizadas en los prefacios de las misas del mencionado "Sacramentarium Leonianum". Ellas nos informan que, Cecilia, una virgen de una familia senatorial y cristiana desde su infancia, fue dada matrimonio por sus padres a un noble joven pagano, Valeriano. Cuando, tras la celebración del matrimonio, la pareja se había retirado a la cámara nupcial, Cecilia dijo a Valeriano que ella se había desposado con un ángel que celosamente guardaba su cuerpo; por consiguiente, Valeriano debía tener el cuidado de no violar su virginidad. Valeriano pidió ver al ángel, después de lo cual Cecilia lo envió junto a la tercera piedra miliaria de la Vía Appia dónde debía encontrarse con el obispo (Papa) Urbano. (n.d.t. El diálogo, según la tradición, transcurrió así: Cecilia: «Tengo que comunicarte un secreto. Has de saber que un ángel del Señor vela por mí. Si me tocas como si fuera yo tu esposa, el ángel se enfurecerá y tú sufrirás las consecuencias; en cambio si me respetas, el ángel te amará como me ama a mí." Valeriano replicó: "Muéstramelo. Si es realmente un ángel de Dios, haré lo que me pides." Cecilia le dijo: "Si crees en el Dios vivo y verdadero y recibes el agua del bautismo verás al ángel.") Valeriano obedeció, fue bautizado por el Papa y regresó como cristiano ante Cecilia. Entonces se apareció un ángel a los dos y los coronó con rosas y azucenas. Cuando Tiburcio, el hermano de Valeriano, se acercó a ellos, también fue ganado para la Cristiandad. Como niños celosos de la Fe ambos hermanos distribuyeron ricas limosnas y enterraron los cuerpos de los confesores que habían muerto por Cristo. El prefecto, Turcio Almaquio, los condenó a muerte; el funcionario del prefecto, Máximo, fue designado para ejecutar la sentencia, se convirtió y sufrió el martirio con los dos hermanos. Sus restos fueron enterrados en una tumba por Cecilia. Ahora la propia Cecilia fue buscada por los funcionarios del prefecto. Antes de que fuera apresada, dispuso que su casa debiera conservarse como un lugar de culto para la Iglesia romana. Después de una gloriosa profesión de fe, fue condenada a morir asfixiada en el baño de su propia casa. Pero, cuando permaneció ilesa en el ardiente cuarto, el prefecto decidió su decapitación en ese lugar. El ejecutor dejó caer su espada tres veces sin separar la cabeza del tronco y huyó, dejando a la virgen bañada en su propia sangre. Vivió tres días, hizo disposiciones en favor de los pobres y dispuso que después de que su muerte su casa debía dedicarse como templo. Urbano la enterró entre los obispos y los confesores, es decir, en la catacumba de Calixto. El relato así no tiene valor histórico; es un romance pío, como tantos otros recopilados en los siglos quinto y sexto. La existencia de los mencionados mártires, sin embargo, es un hecho histórico. La relación entre Santa Cecilia y Valeriano, Tiburcio y Máximo, mencionados en las Actas, tienen quizá algún fundamento histórico. Estos tres santos fueron enterrados en las catacumbas de Pretextato en la Vía Appia, dónde sus tumbas se mencionan en el antiguo Itineraria peregrino. En el "Martyrologium Hieronymianum" su fiesta está fijada el 14 de abril con el comentario: «Romae vía Appia in cimiterio Prætextati"; y la octava el 21 de abril, con el comentario: «Roma in cimiterio Calesti vía Appia». En opinión de Duchesne la octava era celebrada en la catacumba de Calixto, porque Santa Cecilia fue enterrada allí. Por consiguiente, si esta segunda anotación en el martirologio es más antigua que las Actas mencionadas y el último no cita esta segunda fiesta, se deduce que, antes de que las Actas fueran escritas, este grupo de santos fueron relacionados en Roma con Santa Cecilia. El tiempo en que Cecilia sufrió el martirio no es conocido. De la mención de Urbano nada puede concluirse acerca del tiempo de la composición de las Actas; el autor, sin autoridad alguna, simplemente introdujo el nombre de este confesor (enterrado en la catacumba de Pretextato) a causa de la proximidad de su tumba a la de los otros mártires y lo identificó con la del Papa del mismo nombre. El autor del "Liber Pontificalis" usó las Actas para referenciar a Urbano. Las Actas no ofrecen ninguna otra indicación del tiempo del martirio. Venancio Fortunato (Miscellanea, 1, 20; 8,6) y Ado (Martirologio, 22 noviembre) sitúan el momento de la muerte de la santa en el reinado de Marco Aurelio y Cómodo (aproximadamente el 177), y De Rossi intenta demostrar este dato como el más seguro históricamente. En otras fuentes occidentales de la baja Edad Media y en el «Synaxaria" griego, este martirio se sitúa en la persecución de Diocleciano. P.A. Kirsch intentó fijarlo en el tiempo de Alejandro Severo (229-230); Aubé, en la persecución de Decio (249-250); Kellner, en el de Juliano el Apóstata (362). Ninguna de estas opiniones está suficientemente establecida, ni las Actas ni otras fuentes ofrecen la evidencia cronológica requerida. La única indicación temporal segura es la localización de la tumba en la catacumba de Calixto, en inmediata proximidad a la antiquísima cripta de los papas, en la fueron enterrados, probablemente, Urbano y, ciertamente, Ponciano y Antero. La parte más antigua de esta catacumba fecha todos estos eventos al final del siglo segundo; por consiguiente, desde ese momento hasta la mitad del siglo tercero es el período dejado abierto para el martirio de Santa Cecilia. Su iglesia en el barrio del Trastévere de Roma fue reconstruida por Pascual I (817-824) con cuya ocasión el Papa deseó transferir sus reliquias allí; al principio, sin embargo, no pudo encontrarlas y creyó que habían sido robadas por los lombardos. En una visión vio a Santa Cecilia que lo exhortaba a continuar su búsqueda porque había estado ya junto a ella, es decir, cerca de su tumba. Él, por consiguiente, renovó su propósito; y pronto el cuerpo de la mártir, cubierto con costosos ropajes de brocados de oro y con las ropas empapadas en su sangre a sus pies, fue definitivamente encontrado en la catacumba de Pretextato. Debieron ser llevados allí desde la catacumba de Calixto para salvarlos de los primeros saqueos de los lombardos a la vecindad de Roma. Las reliquias de Santa Cecilia, con las de Valeriano Tiburcio y Máximo, también las de los Papas Urbano y Lucio, fueron trasladadas por el Papa Pascual, y enterradas de nuevo bajo el altar mayor de Santa Cecilia en el Trastévere. Los monjes de un convento, fundado en el barrio por el mismo Papa, fueron encargados del deber de cantar el Oficio diario en esta basílica. Desde este momento la veneración por la santa mártir continuó extendiéndose y se le dedicaron numerosas iglesias. Durante la restauración del templo, por el año 1599, el cardenal Sfondrato examinó el altar mayor y encontró debajo el sarcófago con las reliquias de los santos que el Papa Pascual había transportado allí. En las recientes excavaciones bajo la iglesia, ejecutadas a instancias del cardenal Rampolla, y costeadas por él, se descubrieron restos de edificios romanos, que han permanecido accesibles. Se construyó una capilla subterránea ricamente adornada bajo el pasillo central y, en ella, una ventana enrejada que se abre sobre el altar, que permite una vista de los receptáculos en los que reposan los huesos de los santos. En una capilla lateral de la iglesia se muestran, desde hace mucho tiempo, los restos del baño en que, según las Actas, Cecilia fue llevada a la muerte. Las representaciones más antiguas de Santa Cecilia la muestra en la actitud usual de los mártires en el arte cristiano de los primeros siglos: o con la corona del martirio en su mano (por ejemplo en San Apolinar nuevo en Rávena, en un mosaico del siglo sexto) o en actitud de oración, como una Orante (por ejemplo las dos imágenes, de los siglos sexto y séptimo de su cripta). En el ábside de su iglesia en el Trastévere todavía se conserva el mosaico hecho bajo el Papa Pascual, en el qué ella es representada con ricos vestidos como protectora del Papa. Los cuadros medievales de la santa son muy frecuentes; desde los siglos catorce y quince se le asigna un órgano como atributo, o se le representa como tocando el órgano, evidentemente para expresar lo que se le atribuyó a menudo en los panegíricos y poemas basado en las Actas; por ejemplo, que mientras los músicos tocaban en sus nupcias ella cantó en su corazón solo a Dios ("cantantibus organis illa in corde suo soi domino decantabat"); posiblemente el cantantibus organis fue interpretado erróneamente como si la propia Cecilia fuera la organista. De este modo se relacionó estrechamente a la santa con la música. Cuando se fundó en Roma la Academia de la Música (1584) fue nombrada patrona del instituto, después de lo cual su veneración como patrona de la música de la iglesia se generalizó universalmente; hoy las sociedades de cecilianos (asociaciones musicales) existen por todas partes. El órgano es ahora su atributo ordinario; con él Cecilia fue representada por Rafael en un famoso cuadro conservado en Bolonia. En otra magnífica obra maestra, la estatua de mármol jaspeado bajo el altar mayor de la antedicha iglesia de Santa Cecilia en Roma, Carlo Maderna la representó postrada, justo como ella había recibido el soplo de la muerte, de manos de su ejecutor. Su fiesta es celebrada por la Iglesia latina y griega el 22 noviembre. En el "Martyrologium Hieronymainum" se conmemoran otras mártires de este nombre, pero de ninguna de ellas hay alguna referencia histórica exacta. Una sufrió el martirio en Cartago con Dativus en 304. MOMBRITIUS, Sanctuarium, I, 186 sqq.; BOSIO, Atti di S. Cecilia (Roma, 1600); SURIUS, De vitis Sanctorum (Venecia, 1581), VI, 161 sqq.; LADERCHI, S. Caciliae virg. et mart. acta ac transtiberina basilica (Roma, 1722); BOLLANDISTS ed., Bibliotheca hagiographica latina (Bruselas, 1898-99), I, 224; SIMEON METAPHRASTES, in P.G., CXVI; BARONIUS, Annales, ad an. 821, 15 xv (the spurious document of Pope Paschal I); BOLLANDISTS ed., Synaxarium Constatinopolitanum (Bruselas, 1902), 243; Liber Pontificalis, ed. DUCHESNE, I, xciii sq., 143, and II, 55-57, 65; TILLEMONT, Hist. eccles., III, 259 sqq.; De Rossi, Roma Sotterranea, II, xxxii sq.; GUERANGER, Histoire de Ste Cecile (Paris 1849; 2nd ed., 1852); IDEM, Ste Cecile et la societe romaine (Paris, 1878); MORSE, BIRKS, and HOLE, in Dict. of Christian Biog., s.v.; AUBE, Les chrétiens dans l'empire romain (2nd ed., Paris, 1881), 352 sqq.; ALLARD, Histoire des persecutions, I, 427 sqq.; ERBES, Die heilige Cacilia im Zusammenhang mit der Papstcrypta sowie der altesten Kirche Roms, in Zeitschrift fur Kirchengeschichte, IX, 1888, 1 sqq.; P.A. KIRSCH, Die heilge Cacilia, Jungfrau und Martyrin (Ratisbona, 1901); IDEM, Das Todesjahr der heiligen Cacilia, in Stromation Archaiologikon (Roma, 1900), 42-77; KELLNER, Das wahre Zeitalter der heil. Cacilia, in Theologische Quartalschrift (Tubinga, 1902), 237 sqq.; (1903), 321 sqq.; (1905), 258 sqq.; DUFOURCQ, Les Gesta martyrum romains (Paris, 1900), 116 sqq., 293 sqq.; MARUCCHI, Basiliques et eglises de Roma (Roma, 1902), 438 sqq.; BIANCHI-CAGLIESI, S. Cecilia e sua basilica (Roma, 1902); DETZEL, Christl. Ikonographie (Friburgo im Br., 1896), 220 sqq.; ROHAULT DE FLEURY, Les saints de la Messe, I, pl, 16-17; P. SIXTUS, Elucubrationes historico-liturgicae de recenti quadem sententia circa aetatem S. Caeciliae martyris, in Ephemerides liturgicae (Roma, Sept.-Oct. 1907). Ver también la cita en BUTLER, Vida de los Santos, 22 de Noviembre. n.d.t: Se puede ver su cripta en la catacumba de Calixto en: www.catacombe.roma.it/es/cecilia.html


Oremos

Acoge con bondad nuestras súplicas, Señor, y, por intercesión de Santa Cecilia, dígnate escucharnos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

21 Nov Presentacion Virgen Maria

El 20 de noviembre del 543, tuvo lugar en Jerusalén la dedicación de la basílica de Santa María la Nueva, erigida sobre la colina de Sión, ante la explanada del templo. Las Iglesias de Oriente han ligado a esta dedicación el recuerdo de la «Entrada el Templo de la Santísima Madre de Dios», que recogen las narraciones antiguas.


Por encima del acontecimiento que puede servir como soporte a esta festividad, María aparece hoy la Purísima, «la fuente perpetuamente manante del amor», «el templo espiritual de la santa gloria de Cristo nuestro Dios» (Liturgia bizantina)


La Presentación de María, como se dice en Occidente, es el símbolo de la consagración que la Virgen Inmaculada hizo de sí misma al Señor en los albores de su vida consciente. De ahí que nos resulte oportuno el ver a María «llena de gracia», como el modelo de toda vida consagrada.


Siendo, como es, modelo de todos los cristianos a quienes el bautismo ha consagrado a Dios por su incorporación a Cristo, María es con especial motivo, el modelo de aquellos y aquellas que han querido hacer de su propia vida una respuesta más plena a la llamada del Evangelio, uniéndose al Señor con los votos de pobreza, castidad y obediencia.


Es, asimismo, modelo de los que se consagran para siempre a través del sacerdocio de Cristo y de la Iglesia.





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Oremos



Himno (laudes)

Ésta era una niña
con aire de flor,
agua más que el río,
fuego más que el sol.


Vivía en el templo
del rey Salomón,
oyendo en los salmos
ecos de otra voz.


Quemaban su pecho,
Con celeste ardor,
Palabras magníficas,
Silencio de Dios:

«¡Oh Padre que habitas
en alto esplendor,
envía el rocío
del Hijo de Dios!


¡Ábrase la tierra:
brote el Salvador!
¡Lloved, rojas nubes,
al Dios de Jacob!


¡Floreced, collados!,
al Justo, al Señor,
lucero del alba,
flor de la creación!»


Y al solio del Padre
Subía su clamor,
Cual nube de incienso
Plegaria sin voz. Amén


Señor, Dios nuestro, al celebrar esta festividad de la Santísima Virgen María, te pedimos, por su intercesión, nos concedas también a nosotros participar de la plenitud de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.


Himno (vísperas)
Ésta era una niña
con aire de flor,
agua más que el río,
fuego más que el sol.

Vivía en el templo
del rey Salomón,
oyendo en los salmos
ecos de otra voz.


El Viento es contigo,
contigo el León,
contigo el Lucero,
contigo el Amor.


Tú, fuente sellada,
hija del Amor,
tú el alba más bella,
del más bello sol.


Sé tú siempre niña,
sé tú siempre don,
sé como esta niña
con aire de flor,
agua mas que el río,
fuego más que el sol. Amén

jueves, 20 de noviembre de 2008

La Presentación de la Santísima Virgen María

El 20 de noviembre del 543, tuvo lugar en Jerusalén la dedicación de la basílica de Santa María la Nueva, erigida sobre la colina de Sión, ante la explanada del templo. Las Iglesias de Oriente han ligado a esta dedicación el recuerdo de la «Entrada el Templo de la Santísima Madre de Dios», que recogen las narraciones antiguas. Por encima del acontecimiento que puede servir como soporte a esta festividad, María aparece hoy la Purísima, «la fuente perpetuamente manante del amor», «el templo espiritual de la santa gloria de Cristo nuestro Dios» (Liturgia bizantina) La Presentación de María, como se dice en Occidente, es el símbolo de la consagración que la Virgen Inmaculada hizo de sí misma al Señor en los albores de su vida consciente. De ahí que nos resulte oportuno el ver a María «llena de gracia», como el modelo de toda vida consagrada. Siendo, como es, modelo de todos los cristianos a quienes el bautismo ha consagrado a Dios por su incorporación a Cristo, María es con especial motivo, el modelo de aquellos y aquellas que han querido hacer de su propia vida una respuesta más plena a la llamada del Evangelio, uniéndose al Señor con los votos de pobreza, castidad y obediencia. Es, asimismo, modelo de los que se consagran para siempre a través del sacerdocio de Cristo y de la Iglesia.

Oremos
Himno (laudes)
Ésta era una niña con aire de flor, agua más que el río, fuego más que el sol. Vivía en el templo del rey Salomón, oyendo en los salmos ecos de otra voz. Quemaban su pecho, Con celeste ardor, Palabras magníficas, Silencio de Dios: «¡Oh Padre que habitas en alto esplendor, envía el rocío del Hijo de Dios! ¡Ábrase la tierra: brote el Salvador! ¡Lloved, rojas nubes, al Dios de Jacob! ¡Floreced, collados!, al Justo, al Señor, lucero del alba, flor de la creación!» Y al solio del Padre Subía su clamor, Cual nube de incienso Plegaria sin voz. Amén Señor, Dios nuestro, al celebrar esta festividad de la Santísima Virgen María, te pedimos, por su intercesión, nos concedas también a nosotros participar de la plenitud de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Himno (vísperas)
Ésta era una niña con aire de flor, agua más que el río, fuego más que el sol. Vivía en el templo del rey Salomón, oyendo en los salmos ecos de otra voz. El Viento es contigo, contigo el León, contigo el Lucero, contigo el Amor. Tú, fuente sellada, hija del Amor, tú el alba más bella, del más bello sol. Sé tú siempre niña, sé tú siempre don, sé como esta niña con aire de flor, agua mas que el río, fuego más que el sol. Amén

20 Nov San Edmundo

San Edmundo

El último rey de Estanglia, tal vez sucesor de Offa en el 855, una figura que se adornó póstumamente con todos los elogios concebibles («virtuoso, caritativo, humilde desde sus tiernos años», sin olvidar que «su rostro hermoso era de ángel más que de hombre») La desdicha idealizó a este monarca que en el 869 tuvo que hacer frente a una invasión de daneses que se instalaron en Thetford, Norfold. Edmundo les atacó con su ejército, fue derrotado y murió posiblemente después de que le hicieran prisionero sus enemigos. Relatos más tardíos suponen que le azotaron y que luego fue asaeteado hasta que «no hallando ya lugar en el santo cuerpo para nuevas heridas, por una misma herida entraban de nuevo muchas saetas, tantas que causaba horror y compasión mirarlo, porque parecía un erizo, siendo otro nuevo san Sebastián» Según la leyenda, sus súbditos acabaron encontrando su cuerpo, pero la cabeza del rey no aparecía, hasta que en medio de los campos oyeron una voz que gritaba: «Aquí estoy» Cómo siguieran sin verla y todos preguntasen «¿Donde estás?», la cabeza respondió tres veces: «Here, here, here», o sea, «Aquí, aquí, aquí», hasta orientarles en su búsqueda. Venerado como mártir, su culto fue muy popular en la Inglaterra medieval, y sus reliquias se conservaron en Bury Saint Edmunds, en West Sufflok, donde en el año 1020 se fundó una gran abadía. Su atributo es una flecha.

Oremos
Dios todopoderoso y eterno, que concediste a San Edmundo luchar por la fe hasta derramar su sangre, haz que, ayudados por su intercesión, soportemos por tu amor nuestras dificultades y con valentía caminemos hacia ti que eres la fuente de toda tu vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

martes, 18 de noviembre de 2008

19 Nov Santa Isabel de Hungria

Santa Isabel de Hungría

Santa Isabel nació en Hungría en 1207. A los catorce años fue desposada con el duque Luis IV de Turingia. Isabel poseía un espíritu de fuego. La influencia de su marido, al que amó extraordinariamente, le proporcionó un equilibrio humano y espiritual durante los felices años de su vida común. Por entonces en la Iglesia destellaba una luz deslumbrante, la de Francisco de Asís. Isabel soñaba con reproducir dentro de su hogar el ideal franciscano y Luis era una persona apropiada para compartir las aspiraciones de su esposa. Pero en 1227, tuvo que partir él a la Cruzada. A los tres meses moría en Italia. El golpe resultó terrible para Isabel, que esperaba su tercer hijo. Hubiera necesitado en tal coyuntura de un Francisco de Sales junto a ella, pero tenía como director espiritual a un maestro que la aterrorizaba y que incluso no dudaba en herirla. Siguiendo en pos de una alucinante búsqueda de abyección y penitencia, rompió con su familia, que la tomaba por loca, y confió a otros el cuidado de sus propios hijos con el fin de consagrarse al servicio de los pobres y enfermos más abandonados, en quienes veía a Cristo. Su salud no pudo resistir todas estas austeridades. Murió en 1231, a los veinticuatro años.

Oremos
Dios nuestro, que concediste a Santa Isabel de Hungría el don de reconocer y venerar a Cristo en los pobres, concédenos, por su intercesión, que sirvamos siempre a los necesitados y afligidos con una incansable caridad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Santa María Virgen Madre de la Divina Providencia Atiende propicio, Señor, a tu pueblo que con júbilo festivo celebra la solemnidad de la Virgen María, Madre de la Divina Providencia, y concédele que, bajo el glorioso patrocinio de tan excelsa madre, con su caridad fraterna promueva una sociedad más humana y a la vez sea edificador y testigo de tu verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.


Profeta Abdías

Son muy escasas las noticias que poseemos sobre Abdías, cuyo nombre hebreo Obadyah significa siervo de Yahvé. San Jerónimo lo identifica con aquel Abdías, mayordomo de Acab, que alimentó à los cien Profetas que habían huido del furor de Jezabel (I Rey. 18,2) Los escrituritas modernos, en su mayoría, no se adhiere a ésta opinión. Sea lo que fuere el tiempo, en que actuó el autor de ésta pequeña pero muy impresionante profecía, debe ser anterior à los Profetas Joel, Amós y Jeremías, los cuales ya la conocían y la citaban. Lo más probable parece que haya profetizado en Judá, alrededor de 885 A.C., cuándo Elías profetizaba en Israel. Su único capítulo contiene dos visiones. La primera se refiere a los Idumeos (Edomitas), un pueblo típicamente irreligioso y enemigo hereditario de los Judíos y que se unía siempre a sus perseguidores. « Pero el día del Señor se aproxima; Dios se vengará a Sí mismo y vengará a Israel, contra los Idumeos y contra todas las naciones gentiles. Los Israelitas, al contrario, serán bendecidos; se apoderarán del territorio de sus opresores, y luego Jehová reinará glorioso y para siempre en Sión « ( Fillión) A ésta restauración de Israel se refiere a la segunda parte de la profecía. La Sagrada Biblia; Antigua versión del R.P. José Miguel Petisco SJ. y corregida según los textos hebreo y griego y comentada con notas pastorales para la vida por Monseñor Dr. Juan Straubinger; Tomo IV; Pág. 1167.

Oremos Señor, tú que diste al Profeta Abdías la abundancia del espíritu de verdad y de amor para que fuera un buen pastor de tu pueblo, concede a cuantos celebramos hoy su fiesta adelantar en la virtud, imitando sus ejemplos, y sentirnos protegidos con su valiosa intercesión. Por nuestro

Señor Jesucristo, tu Hijo. Santa María Virgen Madre de la Divina Providencia Atiende propicio, Señor, a tu pueblo que con júbilo festivo celebra la solemnidad de la Virgen María, Madre de la Divina Providencia, y concédele que, bajo el glorioso patrocinio de tan excelsa madre, con su caridad fraterna promueva una sociedad más humana y a la vez sea edificador y testigo de tu verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

lunes, 17 de noviembre de 2008

18 Nov Dedicación Basílica Apóstoles San Pedro y San Pablo, Siete Hermanas Mártires

Dedicación Basílica San Pedro y San Pablo

El sepulcro de San Pedro en el Vaticano y el de San Pablo en la ribera del Tíber, en el camino de Ostia - los «trofeos de los Apóstoles» como los llama un documento del siglo II - han sido siempre objetos de la veneración de los fieles. Después del glorioso sepulcro de Cristo en Jerusalén, las tumbas de Pedro y Pablo en Roma constituyen la meta por excelencia de toda peregrinación cristiana. Hacia el 330, el emperador Constantino erigió una amplia basílica sobre la tumba de Pedro y un edificio muy modesto sobre la de Pablo. La basílica de San Pablo fue reconstruida a finales de siglo de acuerdo con una concepción grandiosa (390) Tal basílica sería arrasada por un incendio en 1823 y reedificada siguiendo el mismo diseño (1854). La basílica constantiniana de San Pedro fue sustituida en el siglo XVI por la de Bramante y Miguel Ángel, que alza su cúpula al cielo de Roma justamente encima de la tumba del Apóstol. Se celebró su dedicación el 18 de noviembre de 1626. Pedro y Pablo «hicieron memorable el nombre de Dios por generaciones y generaciones» Al anunciar a los paganos la salvación en Jesucristo, nos facilitaron «el primer anuncio del Evangelio». Pero su actividad no concluyó con su muerte. La Iglesia romana es la Iglesia de Pedro y Pablo, habla en nombre de ellos y cada día tiene nuevas experiencias de su solicitud: ellos son los que la guían y protegen a fin de que conserve intacta la verdad que ellos mismos le confiaron en depósito.

Oremos
Himno (laudes)
Vosotros, que escuchasteis la llamada De viva voz que Cristo os dirigía, Abrid vuestro vivir y nuestra alma Al mensaje de amor que él nos envía. Vosotros, que invitados al banquete Gustasteis el sabor del nuevo vino, Llenad el vaso, del amor que ofrece, Al sediento de Dios en su camino. Vosotros, que tuvisteis tan gran suerte De verle dar a muertos nueva vida, No dejéis que el pecado y que la muerte Nos priven de la vida recibida. Vosotros, que lo visteis ya glorioso, Hecho Señor de gloria sempiterna, Haced que nuestro amor conozca el gozo De vivir junto a él la vida eterna. Amén
Sostén, Señor, a tu Iglesia con la protección de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, para que, así como por ellos fue iniciada en el conocimiento del Evangelio, así también reciba, por su intercesión, la fuerza necesaria para su pleno desarrollo hasta el fin de los tiempos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Himno (vísperas) ¡Columnas de la Iglesia, piedras vivas! ¡Apóstoles de Dios, grito del Verbo! Benditos vuestros pies, porque han llegado Para anunciar la paz al mundo entero. De pie en la encrucijada de la vida, Del hombre peregrino y de los pueblos, Lleváis agua de Dios a los cansados, Hambre de Dios lleva a los hambrientos. De puerta en puerta va vuestro mensaje, Que es verdad y es amor y es Evangelio. No temáis, pecadores, que sus manos Son caricias de paz y de consuelo Gracias, Señor, que el pan de tu palabra Nos llega por tu amor, pan verdadero; Gracias, Señor, que el pan de vida nueva Nos llega por tu amor, partido y tierno. Amén


Las siete hermanas mártires

Sor Gabriela; Sor Teresa María; Sor Josefa María; Sor Ángela; Sor Inés; Sor Engracia; Sor Cecilia (Monjas de la Visitación de Santa María [fundación Salesas]) La siete oyeron un día la «llamada» a la Visitación y dijeron que Sí a Cristo y día a día en el silencio del claustro fueron viviendo su entrega. Ocultas a los ojos de los hombres, pero llevando en su corazón las preocupaciones y sufrimientos de todos ellos en constante oración y sacrificio, fueron gastando su existencia en bien de la Iglesia. «Desde aquí se puede ser misionera aprovechando todos los instantes de una vida de inmolación y sacrificio.» « Todo por su amor, su gloria, las almas» Este es el motivo de su entrega. « Junto a Dios todo se transforma, todo cambia de aspecto... ¡vivir en estrecha unión con Jesús nuestro Dios, nuestro todo! ¡Que dicha, qué felicidad tan grande! ¡Pobrecitos los que aún no saben que existe! Pero todo lo que tengamos... lo daremos para ellos...» (extracto de sus escritos) Verano de 1936. Está a punto de estallar la guerra. Alarmas, inquietudes... El riesgo es grande porque intentan incendiar el Monasterio de la Visitación de Santa María. Cómo vírgenes prudentes sale de él refugiándose en un bajo semi-sótano que se convierte en una pequeña catacumba donde suben incesantemente al Señor sus ardientes súplicas y constante oración. El hecho de vivir varias mujeres juntas y oyéndolas rezar, infunde sospechas de su estado religioso que origina la persecución... Algunos de sus familiares les suplican que vayan con ellos. El portero de la finca se ofrece a ponerlas a salvo una a una ... pero no aceptan. « Queremos seguir reunidas, dispuestas a sufrir todo lo que el Señor permita, felices y contentas de dar nuestra vida por Él « Su fe viva les hace ver la voluntad de Dios en el simple consejo de su Superiora que le había insinuado que, mientras fuera posible no se separan: Ø fe heroica en estas circunstancias Ø fiel ante la prueba Ø inconmovible a la vida del martirio. «Hemos prometido ante Jesús las siete juntas, no separarnos» Fraternidad exquisita exenta de todo egoísmo, no queriendo dejar a las otras para salvarse cada una a sí misma, y tampoco comprometer a los demás. Amor a su vocación al no aceptar estas ofertas, continuando en la observancia de su vida religiosa con mayor sacrificio... Con paz, serenidad y alegría. Disposición de ánimo tan notoria en todas que admiró a cuantos las visitaron. « El hará de nosotras lo que más convenga» Abandonadas a El permanecen tranquilas. El Padre Vargas Zúñiga S.J. que tuvo contacto con cada una de ellas se expresa así: « Fui testigo presencial de la santa vida que llevaban estas religiosas en Manuel G. Longoria, 4. La confesé las dos últimas veces y pude admirar la fineza de sus almas y la serenidad de sus ánimos.» Dado su fervor anhelan el martirio y hasta lo esperan con júbilo y deseo de la salvación de las almas: «¡Jesús mío, cuanto antes! « ¡Si por nuestra sangre se salvara España!» Acostumbradas a ver a Dios en las personas y acontecimientos exclaman ante el peligro inminente: « El Señor nos anuncia el martirio «... No miran a las criaturas; se sienten llamadas por Dios a la suprema entrega del amor: dar la vida. « Estamos esperando que de un momento a otro vengan a buscarnos en nombre de Dios.» Una noche de oración templa sus almas. Están preparadas; sus lámparas bien encendidas con el óleo de la fe y el fuego de la caridad. Pronto darán la mayor prueba de ella. Ansían este momento y crece el deseo a medida que se acerca, dando gracias a Dios al ver llegada la hora. Al dirigirse al camión que las conduce al martirio, las siete, con gran entereza y serenidad proclaman valientemente su fe haciendo la señal de la cruz ante el alboroto de cuantos presencian su marcha. Apenas llegadas a un descampado, acribilladas a balazos rubrican con su sangre el último y generoso Sí de su entrega. Hna. M.a Cecilia al sentir que se desploma Hna. M.a Gabriela a la que va tomada de la mano, instintivamente huye aterrorizada, pero bien pronto se entregará diciendo: « Soy religiosa « En la checa lo repetirá a amigos y enemigos... Anima a sus compañeras de prisión a sufrir por Dios, edificándolas por su paciencia y unión a la voluntad divina. Cinco días después, 23 noviembre seguirá las huellas de sus Hermanas dando la vida por Cristo. ¿ Cuántas almas habrán sentido el influjo de esta entrega?

Oración
Para Obtener Gracias A la Virgen le pide la H. Teresa M.a: « Dame un alma de apóstol puedes si quieres Tú, que de los Apóstoles la Reina eres. Haz tú, que mi humilde Vida escondida Me inmole por las almas Con alegría. Que con los ojos fijos En mi Jesús, Por su gloria y sus almas Viva en la cruz. Que oculta, silenciosa Y anonadada, Cual la hostia que recibo Cada mañana, Tan solo Jesús sepa Que cada día Me inmolo por las almas Con alegría». ¡ Corazón amorosísimo de Jesús! Que quisiste elegir en tu amada Visitación siete Hermanas dichosísimas que derramaran su sangre y dieran por ti su vida. Dígnate glorificar a tus siervas escuchando nuestros ruegos y concediéndonos la gracia que te pedimos por su intercesión, si es para tu mayor gloria y bien de nuestras almas. Amén
Se rezará tres veces el Gloria Patri en honor de la Stma. Trinidad. ¡Sagrado Corazón de Jesús en Vos confío!

Monasterio de la Visitación; Santa Engracia, 20 28010 Madrid; España Monasterio de la Visitación; Champagnat S/n Ciudad de Pilar; Buenos Aires; Argentina TEL:(023322) 431315 Con las debidas licencias

17 Nov San Roque de Santa Cruz

San Roque de la Santa Cruz

San Roque de Santa Cruz y Compañeros Mártires; nacido en Asunción, Paraguay, en 1576. Desde joven demostró una gran piedad ya que a los 14 años dirigió una procesión por el bosque en honor a la Eucaristía.- Fue ordenado sacerdote a la edad de 22 años y poco después nombrado párroco de la catedral de Asunción por el Obispo Martín Ignacio de Loyola. El 9 de mayo de 1609 San Roque entró en la Compañía de Jesús y dos años mas tarde fue nombrado superior de la primera Reducción de Paraguay, San Ignacio Guazú. El deseo de llevar el evangelio a todo el mundo lo animaba a seguir adelante. El 22 de marzo de 1615 fundó una reducción en Itapúa (actual ciudad de Argentina de Posadas) la cual pronto se trasladó a la otra orilla del río, en lo que es hoy Encarnación, Paraguay. Gran amante de la Virgen María. Con ella conquistaba corazones para Cristo. Por eso le llamaba "conquistadora".Se cuenta que muchas veces con solo levantar el cuadro de la imagen de nuestra Señora, los indios admiraban la belleza de María y sin pronunciar palabras se convertían. El 15 de noviembre de 1628, celebró la Santa Misa cerca de Caaró (hoy día en Brasil), donde se planeaba una nueva reducción. Allí fue asesinado por un cacique llamado Nezú. Los asaltantes quemaron su cuerpo pero, milagrosamente, quedó intacto el corazón. Para gran asombro de los asesinos, el corazón del santo les habló haciéndoles ver lo que habían hecho e invitándoles al arrepentimiento. Este corazón tan lleno del amor divino para todos los hombres, se mantuvo incorrupto. Cinco años mas tarde fue llevado a Roma junto con el instrumento del martirio: un hacha de piedra. El corazón de San Roque y el hacha fueron trasladado a Paraguay en 1960 tras una breve estancia en Argentina. Ahora están expuestos en la Capilla de los Mártires en el colegio de Cristo Rey, Asunción, Paraguay. En la misma capilla hay una placa con los nombres de 23 misioneros jesuitas martirizados en la región. Es de notar que ninguno murió a manos de los indios guaraníes de las Reducciones sino por miembros de otras tribus que no les conocían o de los "paulistas". Estos últimos eran cazadores de esclavos procedentes de San Paulo, Brasil, que tenían a los padres por enemigos por su defensa de los indios. En 1931 Roque de Santa Cruz y sus dos compañeros mártires, Alonso Rodríguez y Juan del Castillo, fueron beatificados. San Roque fue canonizado por Su Santidad Juan Pablo II en su visita al Paraguay, en la ciudad de Asunción, Mayo de 1988.

Oremos
Dios todopoderoso y eterno, que diste a los santos mártires San Roque y compañeros la valentía de aceptar la muerte por el nombre de Cristo: concede también tu fuerza a nuestra debilidad para que, a ejemplo de aquellos que no dudaron en morir por ti, nosotros sepamos también ser fuertes, confesando tu nombre con nuestras vidas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

domingo, 16 de noviembre de 2008

16 Nov Santa Margarita de Escocia, Santa Gertrudis

Santa Margarita de Escocia

Margarita era hija del rey San Eduardo. Luego de caer Inglaterra en poder de Guillermo el Conquistador, Margarita y sus hermanos se refugiaron en Escocia, donde era rey Malcon III, quien al reparar en las cualidades de la joven, se casó con ella, convirtiéndose en Reina de Escocia. Durante su reinado, se dedicó ardorosamente a las labores caritativas, especialmente con los más necesitados y pobres. Tuvo seis hijos y dos hijas. Su esposo Malcon III era cruel y rudo, pero la amabilidad de Margarita le fue volviendo amable y caritativo, tanto que él mismo le ayudaba a servir a los pobres que llegaban a pedir alimentos. De los hijos de Margarita, dos llegaron a ser santos y tres fueron reyes, y del esposo de una hija de ella, Enrique I, proviene la actual familia real de Inglaterra. Hizo numerosos donaciones que permitió la construcción de conventos y templos, y organizó una asociación de señoras para dedicarse con ellas a tejer y bordar ornamentos para las parroquias. A sus hijos los educó muy cuidadosamente en la religión católica y se esmeró porque aprendieran muy bien el catecismo y la doctrina cristiana. En su casa y entre la gente del pueblo hacía leer las vidas de santos, y puso bastante espero y énfasis en conseguir sacerdotes fervorosos y preparados para las parroquias. Santa Margarita falleció el 16 de noviembre del año 1093. Es recordada sobre todo por su admirable generosidad para con los pobres y afligidos.

Oremos
Señor, Dios nuestro, que hiciste resplandecer en Santa Margarita de Escocia una admirable caridad hacia los pobres, concédenos que, movidos por su ejemplo y apoyados por su intercesión, logremos también nosotros ser un reflejo de tu bondad para nuestros hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.


Santa Gertrudis

La abadía de Belfa, en Sajona, en la que Gertrudis fue consagrada por sus padres al Señor a los cinco años (1261) y donde vivió hasta su muerte (hacia el 1302), gozaba de un ambiente en el que se cultivaban las letras y las artes. La joven Gertrudis se deleitó con el estudio de las lenguas y literatura latinas, así como con el canto y la pintura. Mas todo eso apenas si hacía entrever a la futura mística. Acababa de cumplir veinticinco años cuando, en una visión, el Señor «la tomó, la levantó y la puso junto a sí» Fue una auténtica conversión. Comenzó entonces para la monja una vida plena de humildad, de paciencia ante la enfermedad y de cuidado por los demás. Gertrudis no renunció nunca a pesar de eso al trabajo intelectual, mas, como ha hecho ver su biógrafo, pasó «de la gramática a la teología» Se dedicó a la meditación de la Escritura y de los textos litúrgicos y frecuentó la lectura de los Padres, en especial la de San Agustín y San Bernardo. Gertrudis ha dejado en sus Revelaciones y en sus Ejercicios Espirituales un testimonio sobre su propia vida de intimidad para con Dios, ligada por entero a la contemplación del Amor hecho carne, cuyo símbolo maravilloso cree ver en el costado abierto de Cristo en Cruz. En una de sus oraciones dice Gertrudis al Señor: «Deseo amarte no sólo con ternura sino también con sabiduría». Se echa de ver en tales palabras a la hija de Agustín y Bernardo.

Oremos
Señor Dios, que hiciste del corazón de Santa Gertrudis una morada agradable a ti, te pedimos, por su intercesión, que ilumines las tinieblas de nuestra mente, para que experimentemos en nuestro interior el gozo de tu presencia y la acción de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

15 Nov San Alberto Magno

San Alberto Magno

Durante los años 1245 a 1248, un dominico bávaro que había cursado sus estudios en Padua, el Maestro Alberto de Lavingen, enseñaba en París en el Monte de Santa Genoveva, siendo el más entusiasta de sus seguidores un joven Hermano de su propia Orden, Tomás de Aquino, nacido al pie de Monte Casino. El espíritu universal de Alberto franqueaba a la juventud estudiantil, llegada de todos los países, un mundo nuevo: el de la física de Aristóteles, ilustrada por sus intérpretes judíos y árabes. El profesor parisino pasaría después a Colonia, a donde le siguió Tomás. Más tarde se le acumularon los cargos. Siendo Provincial de Teutonia (1254), entró en discusión, junto al franciscano Buenaventura, para la defensa del derecho de las Ordenes Mendicantes a enseñar en las Universidades. En 1260, fue designado como obispo de Ratisbona, pero al cabo de dos años se desligó de un cargo para el que no se sentía capacitado. Volvió a sus estudios, residiendo sucesivamente en Wurzburgo, Estrasburgo y Colonia. Moriría en esta última ciudad en 1280. Se cree que contaba por entonces setenta y cuatro años. San Alberto Magno supo «conciliar sabiduría humana y fe divina», tanto en la investigación como en la enseñanza. Por eso sigue siendo un maestro para cuantos quieran aprender «por medio del progreso de las ciencias» a «conocer mejor al Señor y amarle más»

Nota
El Misterio de la Eucaristía es demasiado grande "para que alguien pueda permitirse tratarlo a su arbitrio personal, lo que no respetaría ni su carácter sagrado ni su dimensión universal". Quien actúa contra esto, cediendo a sus propias inspiraciones, aunque sea sacerdote, atenta contra la unidad substancial del Rito romano, que se debe cuidar con decisión, y realiza acciones que de ningún modo corresponden con el hambre y la sed del Dios vivo, que el pueblo de nuestros tiempos experimenta, ni a un auténtico celo pastoral, ni sirve a la adecuada renovación litúrgica, sino que más bien defrauda el patrimonio y la herencia de los fieles. Los actos arbitrarios no benefician la verdadera renovación, sino que lesionan el verdadero derecho de los fieles a la acción litúrgica, que es expresión de la vida de la Iglesia, según su tradición y disciplina. Además, introducen en la misma celebración de la Eucaristía elementos de discordia y la deforman, cuando ella tiende, por su propia naturaleza y de forma eminente, a significar y realizar admirablemente la comunión con la vida divina y la unidad del pueblo de Dios. Redemptoris Sacramentum, n. 11

14 Nov San Serapion

San Serapión 1178-1240

Este es un santo poco conocido cuya vida, según la refiere el padre Ribadeneira, debió de ser una de las más azarosas de su tiempo. Una vida con dos partes igualmente activas pero muy distintas: una bélica y otra de compasión servicial. Se le supone inglés, quizá nacido en Londres, hijo de un noble de Escocia que era pariente de los reyes, y en unión de su padre participó en 1190 en la tercera cruzada que dirigía Ricardo I Corazón de León, distinguiéndose en las batallas contra el sultán Saladino. Más tarde estuvo al servicio de Alfonso VIII de Castilla y volvió a guerrear en Tierra Santa. Quizá su experiencia de soldado le hizo ver que debía combatir en otros frentes, y después de regresar a España, tomó el hábito de la Merced en Barcelona y se convirtió en uno de los frailes más fieles de San Pedro Nolasco. No se había hecho religioso para vivir tranquilo: acompaña al rey don Jaime en la conquista de Mallorca, vuelve a la Gran Bretaña, cae en manos de unos piratas que le azotan hasta creerle muerto, corre gravísimos peligros en Escocia, y, de nuevo en España, se dedica con tanto ardor a la redención de cautivos que parece milagroso que salga con bien de sus empresas. Muere mártir en Argel, después de largas torturas en una cruz aspada. ¡Qué vértigo de guerras, viajes, aventuras y misericordia el del inglés Serapión, servidor de reyes primero, de humildes frailes (como su amigo san Ramón Nonato) y de pobres cautivos después! Infatigable en la violencia por la fe hasta que se hace víctima al servicio de los que no necesitan la fuerza, sino el suficiente amor para morir por ellos.

Oremos
Dios de poder y misericordia, que diste tu fuerza al mártir San Serapión para que pudiera resistir el dolor de su martirio, concédenos que quienes celebramos hoy el día de su victoria, con su protección, vivamos libres de las asechanzas del enemigo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

jueves, 13 de noviembre de 2008

13 Nov San Estanilao de Kostka, San Leandro, Beata María Pía Mastena, Beato Charles de Foucald

San Estanislao de Kostka 1550-1568

Aquel adolescente polaco de noble familia era un muchacho que desconcertaba por su recogimiento y su piedad, y cuando pasó a estudiar con su hermano Pablo en el colegio vienés de los jesuitas todo el mundo esperaba que cambiase amoldándose a los usos discretamente libertinos de los mozos de su condición. No fue así, y los cuatro años de humanidades que cursó en Viena fueron también una dura escuela de malos tratos, desprecios y humillaciones. Su decisión estaba tomada, ser jesuita, pero en el colegio, temiendo las iras de su padre, no parecían dispuestos a aceptarle, y no tuvo otro camino que la fuga. Disfrazado de campesino, recorrió setecientos kilómetros a pie, perseguido por los suyos, y en Tréveris encontró a un jesuita capaz de comprenderle y a quien no parecía importar el escándalo si era por una causa justa, el holandés san Pedro Canisio, provincial de Alemania. El le recomendó al padre general de la Compañía, un ilustre español, Francisco de Borja, y también éste supo apreciar lo que valía aquel jovencito que ahora vivía en el noviciado de San Andrés del Quirinal. «El ángel de Polonia», como le llamaban. Devotísimo de la Virgen, «la Gran Señora» de los polacos, y espejo de todas las virtudes, cultivaba de un modo especial la de la obediencia, que sabía matizar muy bien, como se advierte por la definición que se le atribuye: «Más vale hacer cosas pequeñas por obediencia que cosas grandes siguiendo la propia voluntad» Una repentina y extraña enfermedad se lo llevó a los dieciocho años, pero su breve paso por Roma es todavía hoy inolvidable, como un perfume único traído de muy lejos contra el que el tiempo nada puede.

Oremos Tú, Señor, que concediste a San Estanislao el don de imitar con fidelidad à Cristo pobre y humilde, concédenos también à nosotros, por intercesión de éste Santo, la gracia de que, viviendo fielmente nuestra vocación, tendamos hacia la perfección que nos propones en la persona de tu Hijo. Que vive y reina contigo.


San Leandro

San Leandro nació en torno a los años 535-540 en Cartagena (Andalucía), de una familia de origen grecolatino, cuya vivencia de la religión cristiana queda refrendada por la vida de sus hijos, cuatro de los cuales - Isidoro, Fulgencio, Florentina y Leandro mereció el honor de los santos. Leandro se consagró pronto a Dios en la vida monástica atendiendo, por una especie de vocación personal, a la formación de los jóvenes. . Nombrado obispo de Sevilla, no descuidó esta tarea, creando una escuela en la que se formaría el futuro San Hermenegildo y su hermano Recaredo, factores de la conversión del pueblo visigodo español. Desterrado por el padre de ambos, el rey Leovigildo, marchó Leandro a Constantinopla, donde trabó sólida amistad con el que, andando el tiempo, sería el Papa Gregorio Magno. Al comenzar el reinado de Recaredo, pudo retornar Leandro a su sede arzobispal, presidiendo poco más tarde el histórico Concilio III de Toledo (589) y asistiendo a la abjuración de la herejía arriana del propio monarca. A esta regia conversión siguió la masiva del pueblo, así como la orientación cristiana de las leyes, obras que pertenecen en gran parte a la siembra efectuada por este gran pastor. Consagró este el resto de sus días a consolidar el edificio que tan buenos cimientos habían recibido, con la presencia de su propia vida y con la luz de sus escritos que tendían por encima de todo al robustecimiento; de la fe ante cualquier error. Aquejado por la gota, murió hacia el año 600, probablemente el mismo año en qué, lo hiciera el propio rey Recaredo.

Oremos Señor, luz de los fieles y pastor delas almas, tú que elegiste a San Leandro para que, en la Iglesia, apacentara tus ovejas con su palabra y las iluminara con su ejemplo, te pedimos que, por su intercesión, nos conceda perseverar en la fe que él nos enseñó con su palabra y seguir el camino que nos mostró con su ejemplo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Beata María Pía Mastena

Fundadora de la Congregación de las Religiosas del Santo Rostro. Publicamos la biografía que ha distribuido la Santa Sede de María Pía Mastena (1881-1951), fundadora de la Congregación de las Religiosas del Santo Rostro, quien será beatificada este domingo en la Basílica de San Pedro del Vaticano junto a Charles de Foucauld (1858-1916) y María Crocifissa Curcio (1877-1957). María Pía Mastena nació el 7 de diciembre de 1881 en Bovolone, provincia de Verona. Los testigos hablan de los padres de la futura beata como óptimos cristianos y muy fervorosos en la práctica religiosa y en el ejercicio de la caridad. De los cuatro hermanos, el último, Tarcisio, profesó en la Orden de los Capuchinos y él murió también en olor de santidad. La futura beata recibió con gran fervor el 19 de marzo de 1891 la primera comunión, en cuya ocasión emitió privadamente el voto de castidad. El 29 de agosto recibió el sacramento de la Confirmación. Durante su adolescencia frecuentó asiduamente las funciones religiosas y se comprometió en las actividades de la parroquia, especialmente como catequista. Sintió pronto la llamada a la vida religiosa, continuando su ideal en el que sobresale su gran devoción a la Eucaristía y al Santo Rostro. A la edad de 14 años, pidió entrar en el convento, pero solo en 1901 fue aceptada como postulante en el Instituto de las Hermanas de la Misericordia de Verona. Con el permiso de los Superiores, el 11 de abril de 1903, el mismo día que —sin saberlo— volaba al cielo la mística de Lucca, S. Gema Galgani, pronunció el « voto privado de víctima ». El 29 de septiembre de 1902 vistió el hábito religioso y el 24 de octubre de 1904 emitió los votos religiosos, imponiéndosele el nombre de Sor Passitea del Niño Jesús. La beata vivió con generosa intensidad espiritual esta primera etapa de su vida religiosa y la recordará siempre como un tiempo de gracia y de bendición, hablando siempre con estima y agradecimiento de los superiores y de las religiosas del instituto Hermanas de la Misericordia. El fervor encontrado en este instituto la moverá a pronunciar más adelante el voto de buscar en todo lo más perfecto. Se dedicó a la enseñanza en diversos lugares de la región véneta, residiendo 19 años en Miañe, dedicándose además a un intenso apostolado entre los alumnos de todas las edades, enfermos e inválidos. Buscando seguir sus anhelos contemplativos, el 15 de abril de 1927, con la autorización de sus superiores y el «nihil obstat» de la Santa Sede, entró en el monasterio cisterciense de Veglie. El 15 de noviembre de 1927, animada por el obispo de Vittorio Veneto, abandonó el Monasterio, volvió a la enseñanza y emprendió la fundación de una nueva Congregación llamada Religiosas del Santo Rostro. Erigida canónicamente el 8de diciembre de 1936, después de muchos sufrimientos, fue reconocida como Congregación de Derecho Pontificio el 10 de diciembre de 1947. En el futuro toda su actividad la dedicó a consolidar y extender la Congregación, promoviendo nuevas iniciativas en favor de los pobres, de los que sufren y de los enfermos, confiando al Instituto el carisma de «propagar, reparar, restablecer la imagen del dulce Jesús en las almas». Murió en Roma el 28 de junio de 1951.


Beato Charles de Foucald

Charles de Foucald, nació en Estrasburgo el 15 de septiembre de 1858, en el seno de una familia noble. Realizó los estudios primarios y medios en Estrasburgo y Nancy. Su familia le ofreció un ambiente religioso, pero en los centros de estudio encontró un ambiente neutro, que unido a su temperamento inquieto y fogoso y a la falta de adecuada dirección educativa, determinó que viviera una juventud extremadamente disoluta. Pierde la fe a los dieciséis años y permanece en estado de indiferencia durante más de doce años. Al llegar la mayoría de edad, entra en posesión de una rica herencia, que dilapidó con su vida licenciosa. En 1878 ingresa en el ejército y como subteniente marcha a África, en la época en que Francia colonizaba Argelia. Se licencia más adelante para dedicarse a explorar Marruecos, a donde realizó un viaje de tres mil kilómetros, disfrazado de rabino judío, fruto del cual fue un importante estudio geográfico de Marruecos, que le valió la medalla de oro de la Sociedad de Geografía. Opina que la voluntad de Dios es su ingreso en la vida religiosa, y elige la trapa (cistercienses), orden religiosa de vida austera, por lo que ingresa en 1890 en la trapa de Ntra Señora de las Nieves en Francia. Allí conoce la existencia de otra casa de la orden en Siria, en Akbés, donde era mayor la pobreza, y pide su traslado a ella, pasando allí seis años. No está satisfecho del todo. A pesar de la vida austera de los monjes, tienen a su servicio labradores pobres de la región, que viven en situación precaria. Sus superiores le envían a Roma donde estudia teología (octubre 1896) y, ya a punto de hacer la profesión perpetua, decide dejar la orden. Insatisfecho, busca una más auténtica vida de Nazaret, imitando a Jesús, que pasó en Nazaret la mayor parte de su vida con una existencia de obrero, oscura, pero redentora. Abandona la orden y se instala en Nazaret como criado de las Clarisas, viviendo en una caseta del huerto y entregándose completamente a la contemplación y a la pobreza. Sueña en compañeros que compartan su vida y redacta la regla de los Hermanitos del Sagrado Corazón de Jesús. Sí, la larga estancia en Nazaret le empuja a buscar otro sitio más pobre, donde continuar el mismo género de vida y donde hacer presente a Jesús por medio de su vida oculta. Para ello en 1901 viaja a Francia para ordenarse sacerdote y decide establecerse en Marruecos, pero ante la imposibilidad de hacerlo, se instala en Argelia, en Beni-Abbés, cerca de la frontera de Marruecos. Allí vive su vocación de vida de Nazaret, oculta y pobre, al servicio de los hombres, especialmente de los más necesitados. Pasa largas horas en adoración de la Eucaristía, vive como hermano de todos, acogiendo a pobres y enfermos sin distinción de raza o religión. Desde allí realiza varias correrías por Argelia, siempre en busca de los más pobres. --Este aspecto de «Hermano Universal» es un aspecto importante de su espiritualidad: una llamada a encarnar el amor y el servicio entre los más humildes y abandonados a través de la amistad y el testimonio silencioso. Este amor, llevado a sus últimas consecuencias, exige compartir la condición social de los más pobres, el trabajo manual, el servicio incondicional. Atraído por el deseo de ponerse en contacto con las tribus Tuareg, se establece en 1905 en Tamanrasset, en pleno corazón del Sahara. Allí lleva una vida semejante a la de Beni Abbés. Para preparar el camino a futuros misioneros lleva a cabo una serie de estudios lingüísticos, de gran calidad científica. Allí finalmente encuentra la muerte un 1 diciembre 1916 en el contexto de la Primera Guerra Mundial. Apresado y maniatado por una banda rebelde, un muchacho lo vigila, mientras los demás se dedican al saqueo de su residencia. El vigilante, nervioso al creer que llegaban soldados, le da muerte de un disparo en la cabeza. El hermano Charles deseó crear una congregación que compartiera su carisma, para lo que escribió diversas reglas, pero no lo logró en vida, excepto una pequeña «Unión de Laicos» que contaba con unas decenas de adscritos en el momento de su muerte. Más adelante, a partir de 1933, comienzan a constituirse grupos que desean vivir las diversas facetas del carisma del hermano Charles, adoptando diversas formas: (congregación religiosa, instituto secular, asociaciones de laicos, asociación de sacerdotes, etc.) y subrayando cada uno tal o cual aspecto del carisma. Surgen así como congregaciones los Hermanos de Jesús, Hermanitas de Jesús, Hermanos del Evangelio, etc, como instituto secular la Fraternidad Jesus Caritas, como laicas consagradas la Fraternidad Charles de Foucauld, como asociación de fieles la Fraternidad Secular Charles de Foucald, como asociación de sacerdotes diocesanos la Fraternidad Sacerdotal Jesus Caritas, etc. «La forma en que el hermano Charles de Foucauld imitó a Jesús de Nazaret nos ha seducido», dicen quienes integran la amplia y variada familia espiritual de este pequeño gran hombre del desierto. Hoy son ya once congregaciones religiosas y ocho asociaciones de vida espiritual extendidas por todo el mundo. Para más información consultar la página www.carlosdefoucauld.org.


ORACION DEL ABANDONO "Padre mío, me pongo en tus manos; Padre mío, me confío a ti; Padre mío, me abandono a ti. Haz de mi lo que quieras. Sea lo que sea. Lo acepto todo con tal que tu voluntad se cumpla en mí y en todas tus criaturas. No deseo nada más, Padre. No deseo más. Pongo mi alma en tus manos. Te la doy, Dios mío, con todo el amor del que soy capaz, porque te amo. Porque para mi amarte es darme, entregarme en tus manos sin medida, con infinita confianza, porque Tú eres mi Padre".

miércoles, 12 de noviembre de 2008

12 Nov San Josafat

San Josafat

La unión sellada en el Concilio de Florencia (1439) entre las Iglesias de Roma y Constantinopla careció de continuidad. Con todo, se mantuvieron en la región de Kiev algunos fermentos de unión. De ahí que, en 1595, varios obispos proclamasen en el Concilio provincial de Brest-Litovsk el restablecimiento de la unidad la Iglesia ucraniana. Unida había de asegurar, a partir de entonces, la presencia del mundo eslavo dentro de la unidad católica. Lo ha hecho al precio de no pocos sufrimientos. La primera sangre vertida fue la de San Josafat Kuncewycz, Juan Kuncewycz, nacido dentro de la ortodoxia hacia el año 1580 en Wolodymyr (Ukrania), se adhirió a la Unión desde su juventud. En 1604 se hizo monje basiliano en Vilna, siendo más tarde ordenado como sacerdote. Este hombre de carácter, una vez llegado archimandrita con el nombre de Josafat, se impuso por su elevada virtud, por su ciencia teológica, por el vigor de su oratoria v por su adhesión a la Sede de Roma. En 1617, pasó a ser arzobispo de Polotz, y su personalidad pudo mostrar la magnitud de su talla. No contento con reunir sínodos cada año, visitaba a cada uno de sus sacerdotes, atendiendo a que se celebrase la liturgia con el esplendor requerido y a que se instruyese al pueblo en la fe. Ante el éxito de su acción apostólica, se desencadenó contra él una campaña de calumnias y de incitaciones a la violencia. Josafat aguardaba con serenidad el martirio. Fue ejecutado en Vitebsk durante una de sus visitas pastorales (1623).

Oremos

Aviva, Señor, en tu Iglesia aquel fuego del Espíritu Santo que impulsó a San Josafat a dar la vida por su pueblo, y haz que también nosotros, fortalecidos por este mismo Espíritu y ayudados por la plegaria de éste Santo, estemos dispuestos, si es preciso, a dar la vida por nuestros hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

martes, 11 de noviembre de 2008

San Pablo, el Apóstol de las Gentes

Saulo nació en Tarso entre los años 6 y 10 d.C. En su juventud fue rigurosamente formado en la enseñanza de la Ley, se convirtió en un activo fariseo y fue testigo del martirio de San Esteban.

11 Nov San Martín de Tours, Beato Ceferino Namuncurà, Padre Jerzy Popieluszko

San Martín

El influjo de San Martín fue decisivo para la evangelización de la zona de Francia que se extiende al sur del Loira: Toulouse, Poitou, Saintonge, Auvernia y Berry, y aun para la de París. Sin duda que la fe en Jesucristo había avanzado por las vías romanas desde los tiempos de San Ireneo (finales del siglo II), pero el cristianismo apenas si había alcanzado más que a las ciudades, cuando Martín, un soldado húngaro convertido, se une a la escuela de San Hilario (339) y funda en Ligugé, cerca de Poitiers, el primer monasterio de todo Occidente (360). Martín había de ser el apóstol de la campiña galo-romana. Antes de recibir el bautismo, había compartido ya sus vestiduras con un mendigo en Amiens; una vez convertido al cristianismo, no le fue posible quedar indiferente ante la pobreza esencial de los campesinos, a quienes nadie había hablado todavía de Cristo. Consagrado obispo de Tours (372), reunió de nuevo en torno a sí a algunos compañeros deseosos de vivir como hombres de oración, aun cuando quiso convertir a sus monjes en misioneros. El monasterio de Marmoutiers, a la entrada de Tours, se convirtió en un verdadero centro de evangelización. El obispo daba, por lo demás, ejemplo por sí mismo, siempre itinerante anunciando el evangelio, arrancando los árboles sagrados y destruyendo los ídolos. Murió en Candes, no lejos de Tours el 397, v su culto se extendió por toda la Galia desde el siglo V.

Oremos
Renueva, Señor, en nosotros las maravillas de tu gracia, para que, al celebrar hoy la memoria de San Martín, obispo, que te glorificó, tanto con su vida como con su muerte, nos sintamos de tal modo fortalecidos, que ni la vida ni la muerte puedan separarnos de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.


Beato Ceferino Namuncurà

Ceferino Namuncurá fue y es un don de Dios. Un precioso y gratuito regalo de Dios para su raza aborigen olvidada y sufrida, para su patria, la Argentina, para Latinoamérica, para todo el mundo. Como ocurrió con otros personajes bíblicos, el Señor miró benignamente la humildad del aborigen mapuche y quiso hacer, por su intermedio, grandes cosas. La Iglesia Católica, a través de sus más altos y especializados organismos, viene estudiando desde 1945, lenta y seriamente como es habitual en Roma, la vida de Ceferino. Y el 22 de junio de 1972 el Sumo Pontífice Pablo VI promulgó el decreto por el que se declara a Ceferino Venerable, paso importante y previo a la Beatificación. El actual Vice-Postulador de la Causa de Ceferino es el Padre Héctor D'Angelo, sdb., doctor en Derecho Canónico, residente en Bahía Blanca. Él es el responsable de llevar adelante en Argentina las Causas de Beatificación de los Venerables Ceferino Namuncurá y Artémides Zatti. Ceferino Manuel Namuncurá nació el 26 de agosto de 1886 en Chimpay, provincia de Río Negro, en la República Argentina. Su padre fue el cacique Manuel Namuncurá. Fue bautizado el 24 de diciembre de 1888. La Primera Comunión, el 8 de setiembre de 1898. Tenía 12 años recién cumplidos. Y el 5 de noviembre del año siguiente recibe,el sacramento de la Confirmación. Comulgaba todos los días con singular devoción, y en los recreos invitaba a sus compañeros a hacer alguna breve visita al Santísimo Sacramento. Por estos años era también alumno del Colegio «Pío IX» el inolvidable cantor Carlos Gardel, que tan famoso sería después. Ambos juegan en los mismos patios y ambos integran el coro y cantan en la misma capilla del aquel antiguo Colegio de Almagro. A los 16 años Ceferino termina sus estudios primarios en el Colegio «Pío IX», de Almagro, con el vehemente y decidido deseo de ser sacerdote para anunciar el Evangelio a sus paisanos. La salud del adolescente mapuche iba desmejorando. En 1903, Monseñor Juan Cagliero decide llevarlo nuevamente al sur, a Viedma, con la esperanza de que el clima nativo y los solícitos cuidados del sacerdote-médico Evasio Garrone favorecieran el resurgimiento de la quebrantada salud de Ceferino. En julio de 1904 Monseñor Cagliero parte para Italia llevándose consigo a Ceferino, arribaron a Génova el 10 de agosto de 1904. El 27 de setiembre de 1904 Ceferino es llevado ante el Papa Pío X , pronuncia muy emocionado un breve discurso y obsequia al Padre Santo un hermoso quillango de su tierra. El Papa contesta también con visible emoción: «... Yo te doy, de todo corazón, mi Bendición Apostólica, extensiva a tu padre, a su familia y a toda su gente...« San Pío X llama a Ceferino, lo lleva a su escritorio privado, lo sienta a su lado y le obsequia una medalla reservada a los príncipes. Ceferino prosigue sus estudios eclesiásticos y humanísticos en el colegio salesiano de "Villa Sora" ubicado entre las pintorescas colinas de Frascati: «Tanto para los superiores como para los compañeros brilló aquí con el ejemplo de su bondad y virtud, pero sobre todo con el fervor eucarístico y el exacto cumplimiento del deber diario y por una maravillosa paciencia en soportar la tuberculosis de que estaba atacado» (Decreto de Venerabilidad del 22 de junio de 1972). En marzo de 1905 lo internan en el Hospital de los Hermanos de San Juan de Dios. Ceferino comprende que su fin se aproxima y su renuncia es entonces heroica. "¡Bendito sea Dios y María Santísima! Basta que pueda salvar mi alma, y en lo demás hágase la santa voluntad del Señor». Todos en el hospital quedan edificados de su temple espiritual. El doctor José Lapponi —médico personal de los Papas León XIII y San Pío Xº— lo visita dos veces al día. Monseñor Cagliero lo acompañó hasta el momento de su santa muerte, ocurrida el 11 de mayo de 1905, cuando tenía sólo 18 años, 8 meses y 17 días. El Papa Pío Xº exclamó: «Era una bella esperanza para las Misiones de la Patagonia, pero es ahora y será en adelante su más válido protector». En 1924 los restos de Ceferino son repatriados y llevados a Fortín Mercedes, en donde descansaron en la capillita del histórico Fortín, hasta 1991, cuando fueron trasladados al Santuario de María Auxiliadora de Fortín Mercedes. Instruidos los procesos ordinarios en la Curia del Vicariato de Roma y, mediante cartas postulatorias, en las Curias Eclesiásticas de Turín, Viedma y Buenos Aires, y una vez publicado el decreto sobre sus escritos, el Papa Pío XII aprobó con su firma la comisión de introducción de la causa el 3 de marzo de 1957. Se instituyeron luego los procesos apostólicos en las Curias de Viedma, Turín y Morón y en el Vicariato de Roma sobre las virtudes en especial, y el 29 de enero de 1962 salió el decreto sobre la validez jurídica de dichos procesos. «Observado, pues, todo lo que debía observarse conforme al derecho, el 6 de abril de 1971 tuvo lugar una Reunión Especial de la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos, en la que se discutió la duda: «Si consta de las virtudes teologales: Fe, Esperanza, Caridad hacia Dios y hacia el prójimo, y de las virtudes cardinales: Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza, y de sus anejas, en grado heroico, en el caso y para el efecto de que se trata». Esta duda fue nuevamente examinada el 6 de julio del mismo año, en la Congregación Plenaria de los Cardenales, siendo Ponente o Relator el Cardenal Luis Traglia, y todos con su consentimiento unánime respondieron afirmativamente. «Después que el Cardenal abajo firmante hizo al Sumo Pontífice Pablo VI una relación de todos los antecedentes procesales en la Audiencia que le concediera el 7 de enero de este año 1972, Su Santidad ratificando el parecer de la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos, ordenó que se preparara el decreto sobre la heroicidad de las virtudes del Siervo de Dios. «Por último, en el día de hoy, el mismo Sumo Pontífice, hechos llamar el suscrito Cardenal Prefecto, como asimismo el Rdo. Cardenal Luis Traglia, Ponente de la Causa, yo —que soy el secretario— y los demás a quienes se acostumbra citar, en presencia de todos promulgó este decreto, declarando que: Consta de las virtudes teologales: Fe, Esperanza, Caridad hacia Dios y hacia el prójimo, y de las virtudes cardinales: Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza, y de sus anejas, en grado heroico del Siervo de Dios Ceferino Namuncurá, en el caso y para el efecto de que se trata. 22 de junio del año del Señor 1972». Cardenal Pablo Bertoli, Prefecto, Fernando Antonelli, Arzobispo titular de Idicra, Secretario. fuente: http://www.ceferino.dbp.org.ar/ http://www.hansa-sur.com.ar/diocvdma/cefe.htm http://www.obradedonbosco.org.ar/
Beato Ceferino Namuncurà " Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a sus designios. A los que habìa escogido, Dios los predestinò a ser imagen de su hijo, para que el fuera el primogènito de muchos hermanos. A los que predestinò, lo llamò; a los que llamò, los justificò; a los que justificò, los glorificò. " Rm 8, 28-30


Padre Jerzy Popieluszko

El proceso de beatificación del siervo de Dios Jerzy Popieluszko se pueda concluir antes de que pase un año, afirma el postulador de la causa, el padre Tomasso Kaczmarek, que ha terminado la denominada «positio» (informe) sobre la causa de martirio. El volumen cuenta con 1.100 páginas y describe tanto los hechos de la vida del capellán del sindicato Solidaridad como las pruebas convincentes que «demuestran que fue asesinado por odio a la Iglesia y a Dios». La «positio» prueba sin ninguna duda que «el padre Jerzy murió reconciliado con Dios y aceptó los sufrimientos recibidos y la muerte violenta con espíritu de Amor». Según el postulador, la beatificación podría producirse ya en junio de 2006, durante la visita de Benedicto XVI a Polonia. Actualmente, la «positio» sobre el martirio será entregada al relator, padre Hieronim Fokcinski, que representa a la Congregación para las Causas de los Santos. Luego, será leída por siete consultores. Si su parecer fuera positivo, el secretario de la Congregación para las Causas de los Santos preparará una relación sobre el estado de la causa que el prefecto presentará al Santo Padre. Si el Papa la aceptara, se leería el decreto sobre las virtudes heroicas en el Consistorio. En el caso de una causa de martirio, de hecho, esto significa que el siervo de Dios podría ser proclamado beato. En el caso de los mártires, no hace falta el reconocimiento de un milagro atribuido a su intercesión. Comentando el itinerario del proceso de beatificación del capellán de Solidaridad, el postulador subrayó que la fecha de beatificación dependerá del trabajo de los consultores, pero tratarán esta causa como «prioritaria». El proceso diocesano ha durado sólo cuatro años y concluyó el 8 de febrero de 2001. La etapa romana se inició el 3 de mayo de 2001. El capellán de Solidaridad tenía sólo 37 años. Eran los años oscuros de la ley marcial del general Wojciech Jaruzelski. El padre Jerzy Popieluszko celebraba misas por la patria. A su iglesia de San Estanislao de Kostka, en Varsovia-Zoliborz, acudía cada vez más gente. Para el régimen era un fanático, un ejemplo de clericalismo militante; para la gente, en cambio, era un pastor sabio y valiente, convencido de que debía vencer al mal con el bien. El 19 de octubre de 1984, el padre Popieluszko fue secuestrado y asesinado por tres agentes de los servicios secretos que, tras haberlo destrozado a golpes, lo arrojaron a las aguas heladas del río Vístula. La noticia del secuestro la dio el chofer del padre Jerzy, Waldemar Chrostowski, que logró saltar fuera del coche de los secuestradores y esconderse en el bosque. Durante muchos días, se siguió esperando en que el capellán de Solidaridad continuara con vida. Hasta que, el 27 de octubre, el capitán Grzegorz Piotrowski confesó: «Lo he matado yo, con mis propias manos». El cuerpo se encontró después en el lago artificial formado por la presa de Wloclawek, a unos cien kilómetros al norte de Varsovia. El impacto fue impresionante pero el pueblo polaco lo afrontó sin ceder a la ira o a la violencia, recordando las palabras que el padre Jerzy solía repetir: «Tenemos que vencer al mal con el bien». Quienes ordenaron este delito, relatado en sus detalles macabros por los asesinos, en el curso de un dramático proceso, no fueron nunca juzgados. Los imputados fueron condenados pero vieron reducida la pena y han salido ya todos de la cárcel. La tumba del padre Popieluszko, situada en Varsovia junto a la iglesia donde celebraba las misas por la patria, se ha convertido en meta de peregrinaciones de millones de personas, que lo veneran como el testigo de la resistencia moral y espiritual del pueblo polaco. El 18 de octubre, en Wloclawek, donde se encontró el cuerpo del sacerdote, se celebró una misa por su beatificación. Al día siguiente, el cardenal Jozef Glemp, primado de Polonia, presidió una misa solemne en la iglesia de San Estanislao de Kostka en Varsovia.
Padre Jerzy Popieluszko Os exorto, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios; èste es vuestro culto razonable. Y no os ajusteìs a este mundo, sino transformaos por la renovaciòn de la mente, para que sepaìs discernir lo que es la voluntad de Dios, lo bueno, lo que agrada, lo perfecto. Rm 12,12

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"Así pues, todo el que oiga estas Palabras Mías y las ponga en práctica, SERÁ COMO EL HOMBRE PRUDENTE QUE EDIFICO SU CASA SOBRE ROCA: CAYO LA LLUVIA, VINIERON LOS TORRENTES, SOPLARON LOS VIENTOS, Y ENVISTIERON CONTRA AQUELLA CASA; PERO ELLA NO CAYO, PORQUE ESTABA CIMENTADA SOBRE ROCA." Mateo 7:24-25 Por casi 2000 años las lluvias y los vientos de enemigos y herejías han ciertamente azotado contra la Iglesia que Cristo fundó. Sin embargo, Su Iglesia está firmemente anclada en Roca y ha soportado la peor de estas Tormentas.
"Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y SOBRE ESTA PIEDRA EDIFICARE YO MI IGLESIA..." Mateo 16:18

En Mateo 16:18, está correcto decir que Jesús habría dicho "Tú eres 'Kepha', y sobre esta 'Kepha' construiré Mi Iglesia." En Griego, se traduciría como: "Tú eres 'Petros' y sobre esta 'Petra' construiré Mi Iglesia." Fue la traducción de la palabra Aramea "Kepha" (Cefas) al idioma Griego lo que causó la confusión entre algunos que miran a Pedro como que no fue llamado "roca", sino una "piedrecilla", intentando con esto negar su Primacía. Mateo 16:13, 18, Juan 1:42, 1Corintios 1:12, 3:22, 9:5, 15:5, Gálatas 2:8-9.

Ignacio de Antioquía,Padre Apostólico discípulo del apóstol Juán y Pablo (Saulo de Tarso) recibio la consagracion Episcopal en la Sede de Antioquia de los Santos Apostoles Pedro y Pablo. Da en el año 110 d. de C el testimonio más antiguo de este nombre: "Por doquier aparezca el obispo, ahí esté el pueblo; lo mismo que donde quiera que Jesucristo está también está la Iglesia Católica"(Carta a los Esmirniotas 8:2).
En los tres primeros siglos de la Iglesia los cristianos decían "cristiano es mi nombre, católico mi sobrenombre".