Somos la Iglesia Catolica

IGLESIA CATOLICA

BIENVENIDOS!!!

Significado:

IGLESIA=Del griego εκκλεσια ekklesia (ecclesia), los autores del N. Testamento designan a la sociedad fundada por Jesucristo

CATOLICA= El término «católico» proviene del griego καθολικός (katholikós), que significa universal.

¿Cómo Sabemos que la Iglesia Católica es la Iglesia que Jesucristo Fundó?

Sabemos por la Promesa de Perpetuidad hecha por la Verdad Misma (Juan 14:6), Jesucristo.
Sabemos que Él fundó solamente Una Iglesia, como lo dijo en Mateo 16:18.
Sabemos que Él prometió que Su Iglesia sería fundada desde dentro y desde fuera. "Y las puertas del infierno NO prevalecerán contra ella." Mateo 16:18
Sabemos porque Él prometió estar con Su Iglesia hasta el fin del mundo, en Mateo 28:20
Sabemos porque Él prometió que no nos dejaría huérfanos, en Juan 14:18.
Sabemos porque Él prometió que el Espíritu de Verdad habitaría en ella por siempre, en Juan 14:16.
Sabemos porque San Pablo prometió que la Iglesia estaría con nosotros por siempre. Efesios 3:21.

Invitación al Camino, la Verdad y la Vida:
La Iglesia de Cristo(Mt16,18) defiende la Vida, la Familia, los Valores y su Doctrina. Se exponen Testimonios, temas de Bioetica, Provida, Conversiones y Apologetica.

"Sean Santos, como Yo el Señor, su Dios, es Santo" Lc 19,2

Mas razones en http://home.inreach.com/bstanley/show.htm

lunes, 3 de noviembre de 2008

Nuestra Fe en Vivo, Padre Jorge Loring

Nuestra Fe en Vivo, Pepe Alonso junto al Padre Jorge Loring

De acuerdo con la carta del Cardenal Agustín García Gasco Vicente, Arzobispo de Valencia: La tradición nos dice que el Cáliz que tenemos ante nuestros ojos es la misma Copa que utilizó el Señor en la última Cena para la institución de la Eucaristía. Esta sagrada reliquia fue llevada a Roma por San Pedro y la conservaron los Papas hasta San Sixto II, que para salvarlo de la persecución del emperador Valeriano, lo entregó a su diácono San Lorenzo, oriundo de España, que lo llevó consigo a tierras de Huesca. Recomienda esta permanencia del Santo Cáliz en Roma la frase admirativa del Canon Romano: “Tomó este Cáliz glorioso”, hoc praeclarum calicem; expresión admirativa que no encontramos en otras anáforas antiguas.
Durante la invasión musulmana el cáliz fue ocultado en la región del Pirineo, hasta aparecer en el monasterio de san Juan de la Peña, donde puede referirse a él un documento del año 1071 que menciona "un precioso cáliz de piedra". La reliquia fue entregada en 1399 al Rey de Aragón, Martín el Humano que lo tuvo en el palacio real de la Alfajería de Zaragoza, mencionándose el Santo Cáliz en el inventario de sus bienes. Hacia 1424, el segundo sucesor de Don Martín, el Rey Alfonso V el Magnánimo llevó el relicario real al palacio de Valencia, y lo entregó con las demás regias reliquias a nuestra Catedral Metropolitana en el año 1437. Desde entonces es conservado y venerado entre las reliquias de nuestra Catedral. A principios del siglo XX fue depositado en la antigua Sala Capitular, habilitada desde entonces como Capilla del Santo Cáliz.

Parte1


Parte2


Parte3


Parte4


Parte5


Parte6

04 Nov San Carlos Borromeo, Los Santos patrimonio ecumenico

San Carlos Borromeo

Nacido en 1538 en la ribera del Lago Mayor (Lombardía), fue llamado a Roma en 1558 por su tío el Papa Pío IV, que le confió el gobierno de los negocios eclesiásticos, nombrándole cardenal. A sus veintidós años, Borromeo se convertía en el primer Secretario de Estado en el sentido moderno de la función. Como tal trabajó con denuedo por llevar a buen fin las últimas sesiones del Concilio de Trento (1562-1563). Al morir Pío IV (1565), Carlos Borromeo pasó a Milán, de donde había sido nombrado arzobispo dos años antes. El joven prelado no tuvo en adelante otro anhelo que hacer poner en práctica en su Iglesia las prescripciones del Concilio. El cardenal Borromeo realizó plenamente el modelo de obispo postulado por el Concilio de Trento: reformador del clero por medio de sínodos y con la fundación de los primeros seminarios, restaurador de las costumbres del pueblo con sus visitas pastorales, que se extendían hasta los valles suizos, creador de múltiples obras sociales, padre de la ciudad hasta llegar a ofrecer su propia vida por ella con ocasión de la peste de 1576, vivo ejemplo de hombre evangélico... Si es cierto que resultaba de austera apariencia y de mano a veces dura era porque primero se exigía a si mismo. Es comprensible que Milán le haya concedido un puesto de privilegio junto a San Ambrosio entre sus padres en la fe. Pero el influjo de San Carlos superó las fronteras de Lombardía: todos los obispos reformadores trataron de reproducir el modelo de su acción pastoral. Murió en 1584.

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Oremos

Conserva en tu pueblo, Señor, el espíritu que animara a San Carlos Borromeo, obispo, para que tu Iglesia se renueve siempre, y, cada vez más transformada en Cristo, presente ante los hombres una imagen auténtica de su Señor, Jesucristo, tu Hijo. Que vive y reina contigo.

Los santos, patrimonio ecuménico

BOSE, lunes 3 de noviembre de 2008 .- Reconocer a los hombres y mujeres santos, con virtudes heroicas que han sabido unir sus padecimientos a la Cruz del Señor en medio de una iglesia dividida, fue el tema de la intervención del arzobispo de Canterbuy Rowan Williams, primado de la comunión anglicana, dentro del simposio internacional "Una nube de testimonios. Oportunidad para una conmemoración ecuménica" del 29 de octubre al 2 de noviembre que se realizó en el monasterio de Bose (Italia).

Según explicó, en declaraciones recogidas por L'Osservatore Romano en su edición del pasado viernes, Williams se refirió a quienes mueren a causa del amor a Cristo diciendo que estos "nos invitan a identificarnos con el Cristo presente, junto a cada hombre, víctima de violencia y exclusión y a reconocer nuestra complicidad en la violencia y en la prospectiva distorsionada que la ha generado".

"En Occidente y en Oriente, hay personas que han padecido sufrimientos y muerte a manos de los cristianos (católicos, ortodoxos, anglicanos, protestantes) y han sido reconocidos como mártires: ¿cómo podemos celebrar la memoria de cada uno de los que han muerto por nuestra propia mano?", se preguntaba el arzobispo.

Por tanto, añadió, al celebrar el día de todos los santos en un contexto ecuménico "celebramos la Iglesia que será y no es todavía: el cuerpo escatológico de Cristo del cual todos los que lo han servido en la verdad son igualmente partícipes también si han estado divididas entre ellos en la historia".

De otro lado aseguró que esta celebración nos debe llevar a pensar que nuestra vida en el Cuerpo de Cristo se nutre de varias fuentes que todos los cristianos tenemos en común

"El Espíritu Santo del tiempo que vendrá, el Espíritu que es una promesa, un depósito del futuro de Dios, es la obra en nosotros a través de las relaciones por el momento indivisibles y difíciles de alcanzar, actuando a través del extraño, la víctima, a quien no queremos reconocer ahora como hermano o hermana", concluyó.

En el evento participaron cerca de 80 teólogos y responsables de diferentes las iglesias cristianas, estuvo organizado por la comunidad monástica de Bose y la comisión Fe y Constitución del Concilio ecuménico de las iglesias, con el objetivo de determinar cómo la memoria común de estos testimonios de fe puede contribuir al crecimiento de una espiritualidad ecuménica.

Las Siervas de los Pobres, las hermanas misioneras

Las Siervas de los Pobres: Las Hermanas Misioneras

Los niños pequeños, chicas y minusválidos, a menudo huérfanos, sonatendidos con cariño por las hermanas. Mas información sobre el Movimiento:seminario@sptm.e.telefonica.netPeru: sptmcuzco@hotmail.com


03 Nov San Martín de Porres, Beato Felipe de Nicosia

San Martín de Porres

San Martín de Porres es muy popular en toda América. No sólo ejerce el atractivo que han ejercido siempre los sencillos cuando el Señor ha querido glorificarlos, sino que su misma persona constituye todo un símbolo. Nacido en Lima (Perú) como hijo natural de un caballero español y de una mulata en 1579, representa entre los santos a los «coloured men» del Nuevo Mundo, a ese pueblo de gentes de color que se ven dolorosamente humillados por su condición de negros. Era Martín enfermero cuando entró como terciario laico en el convento de Dominicos de Lima, en el que fue recibido a la profesión (1603) siguió ejerciendo su profesión dentro del convento para con sus hermanos. El cuidado que ponía por los enfermos se extendía aun a los animales: perros, gatos, pavos, y aun ratones, eran objeto de su solicitud. A Martín le agradaba el ayuno y la oración: sobre todo el orar de noche, a ejemplo de Jesús. En la oración obtenía grandes luces que hacían maravillosas sus lecciones de catecismo. Su vida entera, oculta y radiante a un mismo tiempo se desarrolló dentro de un mundo lleno de ángeles y demonios en el que Martín conservó siempre una perfecta serenidad. Murió en 1639.

Oremos

Señor, Dios nuestro, que llevaste a San Martín de Porres a la gloria celestial, por medio de una vida escondida y humilde, concédenos seguir de tal manera sus ejemplos, que merezcamos, como él, ser llevados al cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Beato Felipe de Nicosia

Benedicto XVI inscribe en el catálogo de los santos a Felice de Nicosia (1715-1787) se propondrá a la Iglesia universal el ejemplo de este auténtico sabio en las cosas de Dios y de su Espíritu, a pesar de su condición analfabeta. Fray Felice, «comprendió que el secreto de la vida, capaz de abrir y de iluminar cualquier acontecimiento, no consiste en indicar con fuerza a Dios nuestra voluntad, sino en hacer siempre gozosamente la suya» Le permitió ver siempre, en cualquier lugar, y a pesar de todo, a Dios y su amor, particularmente donde es más difícil divisarle». Bautizado con los nombres de Filippo Giacomo, el futuro santo nació en Nicosia (Sicilia) fruto del matrimonio entre Filippo Amoroso y Carmela Pirro el 5 de noviembre de 1715, cuando aún no se había cumplido un mes de la muerte de su padre. Como la mayor parte de los chavales pobres sicilianos de la época, no tuvo oportunidad de ir a la escuela. Sin embargo la proximidad del convento de los Capuchinos le dio la posibilidad de frecuentar su comunidad. «A los 18 años llamó a la puerta del convento para ser acogido como hermano lego», y comenzaron a sucederse las negativas. Pero «él no dejó de repetir muchas veces su petición, no se cansó y no buscó otros caminos», encarnado «una vocación no fácil, probada, madurada, ampliamente ponderada y deseada», recuerda su postulador. Tras una década de espera fue acogido en la Orden de los Frailes Menores Capuchinos con el nombre de Felice de Nicosia, donde permaneció «toda la vida pasando a ser en la ciudad una presencia de espiritualidad enraizada en la población», añade. Fray Felice «atravesaba cada día las calles llamando tanto a los palacios de los ricos, invitándoles a compartir su bienestar, como a las humildes moradas de los pobres para ofrecerles su consuelo en las necesidades diarias», cuenta. Daba siempre las gracias, tanto cuando se le daba algo como si se le rechazaba, diciendo con dulzura: «Sea por amor de Dios». Durante más de cuarenta años ofreció su servicio de mendicante realizando un apostolado itinerante. «Analfabeto, tuvo la ciencia de la caridad y de la humildad», recordó el cardenal José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, al promulgarse el decreto del milagro atribuido a su intercesión en abril pasado. Con todo, fray Felice no carecía de formación cristiana, apunta la biografía distribuida por la Santa Sede. «Sediento» de la Palabra de Dios, el futuro santo todo lo que no podía aprender leyendo la Escritura lo hacía con la memoria y la firme volunta de nutrir siempre su alma. Por eso se esforzaba por asimilar los pasajes bíblicos y libros que se leían en el refectorio del convento, y aprovechaba toda ocasión de oír predicaciones en las iglesias de Nicosia. Comentando los rasgos de la santidad del hermano lego, su postulador le describe: «Atento sólo a dejarse invadir y llenar por Dios, va inmediatamente al corazón de las cosas, a la raíz de la vida, donde todo se recompone en su armonía original», un proceso que «no requiere mucha ciencia» ni «muchas palabras», sino que «basta la sabiduría esencial del corazón donde habita, habla y actúa el Espíritu Santo». «Sabiduría que fray Felice no sólo conocía, sino que sobre todo vivía. Para él todo existía en Dios, fuente de vida, armonía y paz. Y más allá de Dios verdaderamente no existía ya nada, o nada que contara realmente. En Dios había apostado todo», «su vida fue una vida aparentemente hecha de nada y en cambio capaz de transformar todo en el Todo», añade el padre Tessari. Devoto de Jesús Crucificado, fray Felice contemplaba cada viernes la Pasión y muerte del Señor. Tuvo un culto especial a la Eucaristía. Horas pasaba ante el Sagrario, incluso después de duras jornadas. El hermano lego, quien también veneró con ternura a la Madre de Dios, murió el 31 de mayo de 1787. Fue beatificado por León XIII el 12 de febrero de 1888.

02 Nov Conmemoracion de todos los fieles difuntos

Conmemoración de todos los fieles difuntos

La solemnidad de Todos los Santos no podía por menos de provocar el recuerdo de los Fieles difuntos, presentes todos los días en la oración de la Iglesia. La fecha del 2 de noviembre se fijó a comienzos del siglo Xl. La súplica por los difuntos pertenece a la más antigua tradición cristiana, lo mismo que la ofrenda del sacrificio eucarístico para que «brille sobre ellos la luz eterna» En todas las misas, la Iglesia pide, por supuesto, por «cuantos descansan en Cristo», pero también extiende su súplica en favor de «todos los muertos cuya fe sólo el Señor conoce» y por «cuantos murieron en su amistad» Al orar por todos los que han abandonado este mundo, pedimos también a Dios «que, al confesar la resurrección de Jesucristo, su Hijo, se afiance también nuestra esperanza de que todos sus hijos resucitarán» Si creemos que «todos volverán a la vida es porque Jesús nos dijo: «Yo soy la resurrección y la vida, y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre» Afirmamos, por fin, en nuestra oración, que Jesús es el lazo de unión con nuestros hermanos difuntos: «a Él nos unimos por la celebración del memorial de su amor» en especial en la celebración del «misterio pascual», con la comunión en su cuerpo y sangre.

Oremos
Himno ( laudes)
¡Que misterio tan profundo éste de mi propio ser: he surgido del no-ser y me exalto y me confundo, mientras cantando me hundo en mi nada, y sombra, y lodo! Soy cadáver a tu modo, soy sueño, soy despertar, soy vida, soy palpitar, soy luz, soy llama, soy todo. Muerte, que das a mi vida trascendencia y plenitud, muerte que ardes de inquietud como rosa amanecida, cuando llegues encendida y silenciosa a mi puerto, besaré tu boca yerta y, en el umbral de mi adiós, al beso inmenso de Dios me dispondrás, muerte muerta. Amén Escucha, Señor, nuestras súplicas y haz que, al proclamar nuestra fe en la resurrección de tu Hijo, se avive también nuestra esperanza en la resurrección de nuestros hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Himno (vísperas)
Si morir no es despertar, si es simplemente morir, ¿para qué, muerte, vivir? ¿para que, muerte, empezar esta angustia, este llorar? Mas, si eres umbral y puerta del misterio, si honda y cierta aseguras mi esperanza, ¡que cima de luz se alcanza viviendo una vida muerta!. Amén Nota: La Iglesia ofrece el Sacrificio eucarístico y su intercesión por los difuntos, no sólo en sus exequias y en su aniversario, sino también en la Conmemoración que cada año hace de todos sus hijos que duermen en el Señor, y procura con esmero ayudarlos con eficaces sufragios para que puedan llegar a la comunidad de los ciudadanos del cielo. De esta manera, mediante la comunión entre todos los miembros de Cristo, mientras implora para los difuntos el auxilio espiritual, brinda a los vivos el consuelo de la esperanza. Hay que esmerarse en fomentar la esperanza de la vida eterna, de tal manera que no se menosprecie la manera de pensar y obrar propia de las gentes en relación con los difuntos. Acéptese todo lo bueno que se encuentre en las tradiciones familiares, y en las costumbres locales. Pero aquello que parezca contradecir el espíritu cristiano, esfuércese en transformarlo de tal manera que el culto que se da a los difuntos manifieste la fe pascual y haga ver el espíritu evangélico. (Ceremonial de Obispos, núm. 395-396).

01 Nov Fiesta de todos los Santos, Florinda Soriano, Santos no ejemplares,

Fiesta de todos los Santos

La fiesta se dedica a lo que san Juan describe como «una gran muchedumbre que nadie podía contar, de todas las naciones, tribus y lenguas»; los que gozan de Dios, canonizados o no, desconocidos las más de las veces por nosotros, pero individualmente amados y redimidos por Dios, que conoce a cada uno de sus hijos por su nombre y su afán de perfección. Hay quien pone reparos a éste o aquél, reduce el número de las legiones de mártires, supone un origen fabuloso para tal o cual figura venerada. La Iglesia puede permitirse esos lujos, un solo santo en la tierra bastaría para llenar de gozo al universo entero, y hay carretadas. ¡Aquellos veinticuatro carros repletos de huesos de mártires que Bonifacio IV hace trasladar al Panteón del paganismo para fundarlo de nuevo sobre cimientos de santidad! Montones, carretadas de santos, sobreabundancia de cristianos de quienes ni siquiera por aproximación conocemos el número, para los que faltan días en el calendario. Por eso hoy se aglomeran en la gran fiesta común. Los humanamente ilustres, Pedro, Pablo, Agustín, Jerónimo, Francisco, Domingo, Tomás, Ignacio, y los oscuros: el enfermo, el niño, la madre de familia, un oficinista, un albañil, la monjita que nadie recuerda, gente que en vida parecía tan gris, tan irreconocible, tan poco llamativa, la gente vulgar y buena de todos los tiempos y todos los lugares. Cualquiera que en cualquier momento y situación supo ser fiel sin que a su alrededor se enterara casi nadie, cualquiera sobre quien, al morir, alguien quizá comentó en una frase convencional: Era un santo. Y no sabíamos que se había dicho con tanta propiedad. Cristianos anónimos que a su manera, a escala humana, se parecían a Cristo. La solemnidad de Todos los Santos nació en el siglo Vlll entre los celtas la Iglesia nos propone esta Visión de gloria al comienzo del invierno, para invitarnos a vivir en la esperanza de una primavera, más allá de la muerte. Quiere también que caigamos en la cuenta de nuestra solidaridad con cuantos han pasado al mundo invisible. Festejamos con alegría a los Santos, pues creemos «que gozan de la gloria de la inmortalidad», en donde interceden por nosotros. Cada Santo vive intensamente la visión de Dios y su amor, mas su conjunto forma una ciudad, «la Jerusalén celeste», un Reino abierto a cuantos vivan de acuerdo con las Bienaventuranzas. Son la Iglesia del cielo. La Gloria de los «Santos, nuestros hermanos», procede de Dios, cuya imagen reproduce cada uno de ellos de una manera única. Por consiguiente, al venerarlos, proclamamos a Dios «admirable y solo Santo entre todos los Santos». Todos fueron salvados por Cristo, todos nacieron de su costado abierto. Este es el motivo por el que el lugar por excelencia de comunión con los Santos es la Eucaristía. En ella les santificó el Señor Jesús con la plenitud de su amor»; en ella podemos también nosotros suplicarle con humildad a Dios que nos haga pasar «de esta mesa de la Iglesia peregrina al banquete del Reino de los cielos».

Oremos

Himno ( laudes)

Vosotros sois luz del mundo y ardiente sal de tierra, ciudad esbelta en el monte, fermento en la masa nueva. Vosotros sois los sarmientos, y yo la Vid verdadera; si el Padre poda las ramas, más fruto llevan las cepas. Vosotros sois la abundancia del reino que ya está cerca, los doce mil señalados que no caerán en la siega. Dichosos, porque sois limpios y ricos en la pobreza, y es vuestro el reino que sólo se gana con la violencia. Amén Dios todopoderoso y eterno, que nos concedes celebrar los méritos de todos los santos en una misma solemnidad, te rogamos que, por las súplicas de tan numerosos intercesores, nos concedas en abundancia los dones que te pedimos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Himno (II vísperas)

Patriarcas que fuisteis la semilla del árbol de la fe en siglos remotos, al vencedor divino de la muerte rogadle por nosotros. Profetas que rasgasteis inspirados del porvenir el velo misterioso, al que sacó la luz de las tinieblas rogadle por nosotros. Apóstoles que echasteis en el mundo de la Iglesia el cimiento poderoso, al que es de la verdad depositaria rogadle por nosotros. Mártires que ganaron vuestra palma en la arena del circo, en sangre roja, al que es fuente de vida y hermosura rogadle por nosotros. Monjes que de la vida en el combate pedisteis paz al claustro silencioso, al que es iris de calma en las tormentas rogadle por nosotros.


Florinda Soriano

Florinda Soriano (Doña Tingó),1 de Noviembre de 1974, República Dominicana Florinda Soriano, llamada cariñosamente «Doña Tingó», campesina analfabeta de 58 años que, como dirigente de la Federación de las Ligas Agrarias Cristianas, fue asesinada por un capataz de un terrateniente en Hato Viejo, Yamasá, de la República Dominicana. Este quiso tomar posesión del terreno y de los derechos de los campesinos en una forma arbitraria. Doña Tingó era una mujer profundamente religiosa y peregrinaba cada año al Santuario de Santa María, la famosa Montaña Santa. Allá entonó a la Virgen María por todo el camino cantos de alabanzas. Como dirigente fue muy estimada y se preocupó de los problemas y anhelos de la Federación, se opuso estrictamente a la venta de los derechos de la tierra y del suelo como también a la aprobación de las tasas de impuestos. «Si me quieren quitar la tierra tienen que quitarme la vida también» Fue detenida y castigada, golpeada y, por último, asesinada por varios impactos de arma de fuego.


Santos no ejemplares

La santificación se da en la misteriosa unión de la gracia de Dios y de la libertad humana, pero ambas, gracia y libertad, transcienden en última instancia todo condicionamiento exterior a ellas. Esto significa que la santidad esencial no puede verse limitada por adversas circunstancias psíquicas, corporales o ambientales, pero éstas sí pueden limitar, sin que haya culpa, la íntima experiencia psicológica de la santidad, así como su ejercicio moral en actos concretos. Sabemos que concretamente en los cristianos, Dios santifica al hombre contando con el concurso de sus facultades mentales. Pero sabemos que Dios también santifica al hombre sin el concurso consciente y activo de sus potencias psicológicas. Así son santificados los niños sin uso de la razón. Los locos durante su tiempo de alineación mental. Los paganos, pues los que son santificados sin fe-conceptual (no conocen a Cristo), habrán de tener un cierto modo de fe-ultraconceptual, ya que sin la fe no podrían agradar a Dios (Heb. 11, 5-6) Los místicos, cuando al orar o al actuar bajo la intensa acción de los dones del Espíritu Santo, no ejercitan activamente las potencias psicológicas; ellos nos hablan de cómo la fe ha de trascender tanto lo inferior sensitivo como lo racional y superior. Por otra parte, la distinción real que hay entre el alma y las potencias que de ella fluyen nos ayuda también mucho a comprender estos modos de santificación al margen de las potencias del hombre. En efecto, lo que santifica al hombre es la gracia, pero propiamente la gracia perfecciona la esencia misma del alma, que es distinta de sus potencias psicológicas; éstas, en la santificación, pueden quedar eventualmente incultas, por designio divino. Este designio de Dios, como decíamos, parece bastante frecuente, pues hay que reconocer que entre los hombres – y también a veces los «cristianos»- el número de niños, locos y paganos son muy grande. Entre todos éstos la santificación de Dios realizará no pocas veces «santos no ejemplares». Recordemos también en esto que la santificación cristiana es escatológica: se realizará plenamente en la resurrección. Pero aquí en la tierra muchas veces el Espíritu Santo habita y santifica realmente a hombres cuya lamentable circunstancia, impide todavía ciertas vivencias psicológicas y ciertas manifestaciones éticas que corresponderían normalmente a la santidad. Ahora bien, si desde el fondo de su humillación, esos hombres aceptan la cruz de la vergüenza, son santos: las realizaciones psicológicas y morales de la santidad pueden ser en ellos desastrosas, pero son santos. No son santos «canonizables», por supuesto, ya que la Iglesia sólo canoniza santos ejemplares. La obra santificante de Dios, en esta vida histórica, produce, pues, dos tipos de santos, según que la gracia actúe sobre naturalezas individuales relativamente sanas o particularmente deterioradas, o más exactamente, según los designios de la Providencia. En palabras de Beirnaert: « Existen los santos cuyos psiquismos son desfavorecidos y pobres, la multitud de los angustiados, agresivos, carnales, todos aquellos que arrastran el peso insoportable de los determinismos... Y junto a ellos existen los santos de feliz psiquismo, los santos castos, fuertes y dulces, los santos modelo, canonizados o canonizables, los santos admirables que provocan la acción de gracias y en quienes vemos a la humanidad transformada por la gracia ( L. Beirnaert, Experiencia Cristiana y sicología, Barcelona, Estela 1969) La gracia de Dios, en cada hombre concreto, no sana necesariamente en esta vida todas las enfermedades y atrofias de la naturaleza humana; sana lo que, en los designios de la Providencia, viene requerido para la divina unción. Permite, pues, a veces que perduren en el hombre deificado no pocas deficiencias psicológicas y morales inculpables, que para la persona será una no pequeña humillación y sufrimiento. Fuente: José Rivera y José María Irabury; « Espiritualidad Cristiana»; Prólogo de Don Marcelo González Martín, Arzobispo de Toledo, Cardenal Primado de España; Centro de estudios de Teología Espiritual; Madrid 1982 (Pág. 408 a 413)

Oremos

Dios todopoderoso y eterno, que nos concedes celebrar los méritos de todos los santos en una misma solemnidad, te rogamos que, por las súplicas de tan numerosos intercesores, nos concedas en abundancia los dones que te pedimos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

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"Así pues, todo el que oiga estas Palabras Mías y las ponga en práctica, SERÁ COMO EL HOMBRE PRUDENTE QUE EDIFICO SU CASA SOBRE ROCA: CAYO LA LLUVIA, VINIERON LOS TORRENTES, SOPLARON LOS VIENTOS, Y ENVISTIERON CONTRA AQUELLA CASA; PERO ELLA NO CAYO, PORQUE ESTABA CIMENTADA SOBRE ROCA." Mateo 7:24-25 Por casi 2000 años las lluvias y los vientos de enemigos y herejías han ciertamente azotado contra la Iglesia que Cristo fundó. Sin embargo, Su Iglesia está firmemente anclada en Roca y ha soportado la peor de estas Tormentas.
"Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y SOBRE ESTA PIEDRA EDIFICARE YO MI IGLESIA..." Mateo 16:18

En Mateo 16:18, está correcto decir que Jesús habría dicho "Tú eres 'Kepha', y sobre esta 'Kepha' construiré Mi Iglesia." En Griego, se traduciría como: "Tú eres 'Petros' y sobre esta 'Petra' construiré Mi Iglesia." Fue la traducción de la palabra Aramea "Kepha" (Cefas) al idioma Griego lo que causó la confusión entre algunos que miran a Pedro como que no fue llamado "roca", sino una "piedrecilla", intentando con esto negar su Primacía. Mateo 16:13, 18, Juan 1:42, 1Corintios 1:12, 3:22, 9:5, 15:5, Gálatas 2:8-9.

Ignacio de Antioquía,Padre Apostólico discípulo del apóstol Juán y Pablo (Saulo de Tarso) recibio la consagracion Episcopal en la Sede de Antioquia de los Santos Apostoles Pedro y Pablo. Da en el año 110 d. de C el testimonio más antiguo de este nombre: "Por doquier aparezca el obispo, ahí esté el pueblo; lo mismo que donde quiera que Jesucristo está también está la Iglesia Católica"(Carta a los Esmirniotas 8:2).
En los tres primeros siglos de la Iglesia los cristianos decían "cristiano es mi nombre, católico mi sobrenombre".